El ministro de Defensa, Fernando Barros, canceló el viaje internacional que tenía previsto realizar entre el 20 y el 28 de septiembre a Fiji y Australia. La comitiva oficial contemplaba su participación en la 11° Reunión de Ministros de Defensa del Pacífico Sur en la República de Fiji y un encuentro bilateral con el viceprimer ministro australiano.
La controversia por los costos en Mercado Público
La decisión se conoció tras la polémica generada por la adquisición de los pasajes aéreos realizada el 9 de septiembre por la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas. Según los registros de Mercado Público, los boletos —destinados al ministro Barros y al funcionario de la Fuerza Aérea Rodrigo Bohle— alcanzaron un costo total de $14.767.622. La controversia estalló al revelarse que uno de los pasajes correspondía a clase ejecutiva (business class), con un precio considerablemente superior al boleto en clase turista.
La versión de Defensa y los argumentos de seguridad
Desde el Ministerio de Defensa descartaron que la cancelación haya sido motivada por la difusión de los costos o por una instrucción directa del presidente José Antonio Kast, con quien Barros mantuvo una reunión de una hora en La Moneda. En la cartera explicaron que la resolución fue adoptada la semana previa debido a ajustes de agenda para mantenerse en el país. Asimismo, defendieron que los pasajes en clase ejecutiva para ministros de Estado suelen responder a razones de seguridad, agregando que en un reciente traslado a Hawái el secretario de Estado voló en clase económica.
Un historial de tensiones diplomáticas y políticas
El episodio de los vuelos se suma a semanas complejas para el titular de Defensa. Barros ya había protagonizado roces internacionales al declarar que Chile no era el «patio trasero» de Estados Unidos, tras los dichos del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, sobre la Doctrina Monroe. Dichas declaraciones derivaron en llamados de atención del canciller Francisco Pérez Mackenna para marcar la vocería de las relaciones Exteriores, además de críticas desde el propio sector oficialista por parte de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), quien afirmó que cuando el Mandatario debe salir a corregir a un ministro, este se transforma en un problema.



