Duró 3 años, 3 meses y 19 días. Faltaban 1 año, 8 meses y 9 días para terminar su mandato. Santiago Peña Palacios, 47 años, economista, electo en 2023, se convirtió este viernes 6 de noviembre en el segundo presidente en la historia democrática de Paraguay en ser destituido por juicio político. El primero fue Fernando Lugo, el 22 de junio de 2012.
Pero esta vez no hubo división. Hubo unanimidad.
A las 18:55 de Asunción, el presidente del Senado, Basilio “Bachi” Núñez, leyó la sentencia: “Se declara culpable al acusado Santiago Peña Palacios por mal desempeño en sus funciones y en consecuencia se lo separa de pleno derecho de su cargo de Presidente de la República del Paraguay”.
La votación: 44 votos a favor, 0 en contra, 1 ausente. El ausente fue Enrique Riera, ex ministro del Interior de Peña, que no llegó a ocupar su banca. En Diputados, el día anterior, también habían sido 78 de 78.
Peña no estaba en el recinto. Mandó a sus abogados, Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda.
Todo empezó con un banco
El martes 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay intervino Ueno Bank. La solvencia de la entidad había caído por debajo del 50% del mínimo legal. El banco, propiedad del Grupo Vázquez, tenía casi 3 millones de clientes — casi la mitad de la población del país — y administraba unos US$ 850 millones en fondos públicos.
Ueno no era un banco cualquiera para Peña. Él había sido accionista de Ueno Holding hasta 2025. Y el presidente del Banco Central que debía controlarlo, Carlos Carvallo, también había sido hombre de Ueno. Las “puertas giratorias” que la acusación denunció.
El jueves 5, la bomba explotó en la calle. Miles de ahorristas sin poder retirar su dinero. El Partido Colorado, el suyo, le soltó la mano. El propio Horacio Cartes, expresidente y jefe del partido, apoyó el juicio político.
A las 13:16, Peña publicó un video en X: “He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República, lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas. Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado”.
Quería irse como expresidente. Con fuero. Con inmunidad. Como senador vitalicio.
El Congreso le dijo que no.
La jugada del fuero
La Constitución paraguaya es clara en su artículo 189: todo expresidente electo democráticamente pasa a ser senador vitalicio, con inmunidad parlamentaria. Salvo que sea destituido por juicio político.
Si el Congreso aceptaba la renuncia, Peña quedaba blindado ante la Fiscalía. Si lo destituía, quedaba como un ciudadano común, expuesto a un juicio penal.
Los diputados votaron por unanimidad seguir con el juicio. La sesión conjunta para tratar la renuncia se quedó sin quórum. La maniobra de Cartes para acelerar la jura de Pedro Alliana como sucesor fracasó.
Peña pidió 72 horas para defenderse. El Senado le dijo no: 39 votos en contra, 3 a favor. Le dieron 30 minutos para presentarse. No vino.
Este viernes, los fiscales acusadores — encabezados por la diputada Rocío Vallejos — leyeron el libelo de 15 páginas y más de 300 fojas de anexos. Las cinco causales:
1. Conflicto de intereses, cooptación del Estado y desmantelamiento de las “puertas giratorias”.
2. Manipulación regulatoria y desvío de fondos jubilatorios del IPS — que según la acusación se multiplicaron por 30 en Ueno entre septiembre de 2023 y abril de 2026.
3. Sobrepaso de límites crediticios en Ueno Bank y presunto encubrimiento del Banco Central.
4. Beneficio patrimonial indebido e indicios de enriquecimiento ilícito. Vallejos habló de “un agujero de 1.200 millones de dólares al pueblo paraguayo”.
5. Afectación de la confianza en el sistema financiero y riesgo sistémico.
La defensa alegó nulidad por la renuncia previa y deficiencia procesal. El Senado aprobó por unanimidad incorporar las pruebas. Y luego votó.
¿Y ahora qué?
El Senado ordenó remitir todos los antecedentes a la Fiscalía General. El fiscal Emiliano Rolón Fernández ya abrió tres causas penales.
Peña, destituido, no será senador vitalicio. No tendrá fueros. Podrá ser procesado sin desafuero.
El vicepresidente *Pedro Alliana* deberá asumir la Presidencia y completar el mandato hasta el 15 de agosto de 2028. La comisión bicameral ya se prepara para tomarle juramento.
Paraguay, el país que en 2025 creció 6,6% — el más rápido de Sudamérica después de Guyana — y que era el aliado más fiel de Donald Trump en la región, entra ahora en un limbo: un presidente destituido, un sistema financiero con la confianza rota, y 3 millones de ahorristas esperando recuperar su plata.
Peña intentó salir por la puerta de atrás. El Congreso le cerró la puerta y lo sacó por la puerta grande del juicio político.



