«Estaba generando ingresos adicionales porque su sueldo como carabinero no alcanzaba para mantener el hogar y a su familia». Con esa rotunda declaración, la viuda del carabinero Alejandro Ortiz Vásquez (32), asesinado en la comuna de Renca mientras se encontraba de franco, expuso las dificultades económicas que enfrentaba el funcionario y que lo llevaron a realizar un segundo trabajo la tarde en que fue atacado.
Extensas jornadas sin pago de horas extra
La mujer —cuya identidad se mantiene bajo reserva— explicó que Ortiz contaba con aproximadamente nueve años de servicio en la institución policial y mantenía un alto compromiso con su labor. Sin embargo, enfatizó la escasez de los ingresos frente a las exigencias del servicio, detallando que los funcionarios cumplen jornadas muy extensas que pueden prolongarse por 12 horas o más, sin recibir remuneración adicional ni pago de horas extraordinarias, percibiendo solamente un sueldo base habitualmente bajo.
El trayecto a su segundo trabajo y la dinámica del crimen
De acuerdo con los antecedentes entregados por la viuda, la jornada del crimen Ortiz asistió a sus clases en el Centro Nacional de Perfeccionamiento y Capacitación (CENPECAR) en Cerrillos. Tras dejar a dos compañeros en sus domicilios, acudió a retirar su arma particular a la Subcomisaría Conchalí Norte y posteriormente se dirigió a Renca en su camioneta Chevrolet Groove para concretar una venta privada.
En el punto de encuentro, el policía descendió del automóvil para efectuar la transacción con tres individuos. En ese momento, los sujetos lo amenazaron con un arma blanca para evitar pagar el producto. Pese a que la víctima se identificó como carabinero, los agresores lo atacaron provocándole la muerte.
Familia desvalida y sin asistencia oficial
La viuda manifestó que tras el homicidio quedó «totalmente desvalida» junto a sus dos hijos de tres años y 18 meses. Asimismo, denunció no haber recibido información ni apoyo de las autoridades, sumado a que los seguros del cónyuge estaban a nombre de la madre del funcionario, quien tampoco se ha manifestado para asistirlos. «No estoy pidiendo dinero para mí. Él tenía dos hijos demasiado pequeños y todavía me quedan más de 20 años para criarlos, darles educación y un techo», expresó.



