El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió entregar 5.000 dólares (equivalentes a 4,6 millones de pesos chilenos) a cada «adulto estadounidense» si el Partido Republicano logra mantener el control del Congreso en las elecciones de medio mandato el próximo 3 de noviembre. Bajo el nombre de «dividendo Trump», el mandatario lanzó la oferta durante una convención republicana en Dallas, Texas, donde pidió a sus simpatizantes que «finjan» que su nombre figura directamente en la papeleta.
Una promesa billonaria sin financiamiento claro
La iniciativa representaría un desembolso fiscal superior al billón de dólares, sobre el cual Trump no precisó la fuente concreta de financiamiento, limitándose a argumentar que el país «está ganando mucho dinero». Esta arriesgada maniobra busca remecer el tablero político ante el deterioro del respaldo ciudadano. Actualmente, los índices de aprobación del gobernante se sitúan en poco más del 30%, impulsados por el descontento popular ante la inflación en artículos básicos y el desarrollo de la guerra que su administración lanzó contra Irán.
El panorama electoral se presenta adverso para el oficialismo. Según proyecciones de la firma de datos Decision Desk HQ, el Partido Demócrata se encamina a arrebatar la Cámara de Representantes por un margen de 230-205 y el Senado con una estrecha mayoría de 51-49.
Discurso apocalíptico y el factor geopolítico
Para contrarrestar los pronósticos, Trump apeló a un tono de máxima polarización, advirtiendo sobre una supuesta «ola de comunismo». En su intervención, aseguró que un triunfo opositor significaría perder el control de las fronteras, los recortes tributarios y la seguridad nacional. «El país se irá al infierno y ustedes se irán al infierno», dramatizó.
En el plano geopolítico, el gobernante defendió la marcha del conflicto militar con Irán, vaticinando que los precios del combustible caerán de forma drástica una vez conseguida la victoria. Asimismo, la jornada sirvió para intentar atraer sectores desencantados, exhibiendo un video del senador demócrata John Fetterman, cuya distancia con el ala izquierda de su colectividad avivó especulaciones sobre una posible deserción que complicaría las aspiraciones de la oposición en el Senado.



