Desde Madrid
Es importante decirlo: este es el Campeonato Mundial del negocio, de las apuestas, de las recaudaciones millonarias, de los precios estratosféricos, de las botas Nike, Adidas, Phantom, de color rosa para los jugadores. Al final, es el mundial para que los ricos se hagan más ricos y para que los pobres aficionados, se queden encerrados frente a la tele, tratando de ver a sus astros del balónpie -tras pagar un derecho extra- mientras desde la tele le llenan de avisos, de propaganda comercial. La explícita y la subliminal.
Somos muchos millones de telespectadores en todo el orbe. Y somos un potente mercado. Además, son centenares de atletas que se preparan hasta la extenuación, para defender los colores de su país durante el máximo torneo del fútbol que se celebra cada cuatro años.
Los países se pelean por ser sedes, aunque la organización de un torneo de esa envergadura significa un gasto muy importante…que se espera resarcir durante la realización del evento. Las empresas de elementos relacionados con ese deporte, se empeñan durante cuatro años en inventar o fabricar cosas nuevas que atraigan el interés de los deportistas y aficionados. Como las botas rosadas de los jugadores.
Las cadenas de medios escritos/radiales/audiovisuales se esfuerzan por atraer la máxima preferencia de Lectores/oyentes/televidentes. Y las editoriales rebuscan entre los escritores/comentaristas que relaten historias, anécdotas, vivencias de los futbolistas.
¿Por qué se “inventó” la suspensión de cada tiempo de juego para que se “hidraten” los futbolistas? Esa es una medida extrema que se viene aplicando solamente cuando las condiciones del tiempo son muy excepcionales. Para preservar la salud, dicen. Pero las casas de apuestas aprovechan esos 3 minutos de suspensión del juego, para promover las apuestas de quienes están viendo los partidos…que son muchos millones. En definitiva, el fútbol se ha transformado en Negocio/deporte. En ese mismo orden.
Pero ahora estamos en presencia del aprovechamiento que sacan algunos políticos, a la sombra de los colores patrios. Entonces tratan de manipular el torneo, tergiversar la ecuanimidad que se les presupone a los árbitros, influir en los resultados, en levantar o dejar caer la imagen de algunos deportistas. Todo, por un afán de alcanzar mayor poder y conseguir mayor lucro. Este Mundial está siendo invadido por la des/vergüenza de estos sin/vergüenzas.
Ejemplos hay muchos, pero basta con señalar sólo algunos para entender la evidencia. ¿Se acuerdan del partido que Argentina ganó a Argelia? En un lance del encuentro, Leonel Messi cometió una falta grave, cuando clavó sus tacos en la pantorrilla de un defensor argelino, acción merecedora de tarjeta roja. Sin embargo, el árbitro no consideró ni siquiera que fuera falta, para indignación de todos. Pero si se aplicó una sanción dura al inglés Jarell Quansah, expulsándolo por una falta al bloquear a un rival mexicano. A pesar de quedar en inferioridad numérica en la mitad del encuentro, Inglaterra eliminó a México, por 3 a 2.
Pero el escándalo subió de tono fue cuando Donald Trump influyó en la FIFA para que el Tribunal disciplinario le quitara la sanción de un partido sin jugar al delantero de Estados Unidos, Folarín Balogún. Éste había visto tarjeta roja directa en el partido contra Bosnia y debía cumplir esa sanción, prevista en el reglamento, de un partido sin jugar. Y le tocaba a Estados Unidos enfrentar a Bélgica en octavos de final. Entonces Trump actuó a su estilo para que le quitaran la sanción. El Tribunal de la entidad rectora del fútbol mundial le levantó la prohibición de jugar a Balogún y pudo estar en la formación que enfrentó a Bélgica…De todas maneras perdió y por una goleada. Bélgica protestó, pero no le hicieron caso. Entonces hizo justicia con buen fútbol y ganó por 4 a 1..
Situaciones como las descritas desacreditan al fútbol. Hay muchas críticas a la FIFA por diversas acciones mafiosas. Este Mundial, que es el más grande en número de equipos y más largo en su desarrollo, no va a dejar más huella. Se ha permitido que los ricos se hagan más ricos y que el fútbol, como deporte, se mantiene en su línea de espectáculo. Sin embargo, existen manipuladores mafiosos que sacan ventajas económicas y políticas, aprovechándose de la masiva popularidad del llamado “deporte rey”.
Creo que es la hora de que la propia FIFA adopte las medidas suficientes para limpiar internamente la organización y recuperar el espacio que le corresponde a un deporte tan popular, como es el fútbol.
La imagen es de EFE


