José Bengoa Cabello, antropólogo e historiador, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2025, falleció anoche en Santiago.
El exrector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, murió en su casa de Ñuñoa a los 81 años (Valparaíso, 19 enero, 1945).
José Antonio Bengoa Cabello se licenció en filosofía y se especializó en temas de historia y cultura. Fue miembro del Centro de Estudios Socioeconómicos (CESO) de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, profesor de la Escuela de Economía de ese centro educativo y secretario docente de la misma, de donde fue exonerado el mes de octubre, luego del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
Tras su exoneración, Bengoa creó y dirigió diversas instituciones académicas y de derechos humanos. Entre 1978 y 1990 fue fundador y director del Centro de Estudios Sociales SUR y fundó la Escuela de Antropología de la Academia de Humanismo Cristiano, casa de estudios donde enseñó y de la cual fue rector en dos oportunidades.
Con el retorno a la democracia, asumió un rol protagónico en la nueva institucionalidad. Fue director de la Comisión Especial de Pueblos Indígenas (CEPI), organismo asesor del expresidente Patricio Aylwin encargado de elaborar una nueva Ley Indígena. La CEPI realizó un proceso participativo inédito que incluyó encuentros con dirigentes de todas las comunidades del país, culminando en un Congreso de los Pueblos Indígenas celebrado en Temuco en enero de 1991, al que asistieron aproximadamente cinco mil personas, con 2800 asambleas previas y 3000 delegados elegidos para discutir los contenidos de la ley.
Tras la aprobación de la ley en 1993, fue designado en enero de 1994 como Director Nacional de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI),
Posteriormente, en el año 2000, el presidente Ricardo Lagos lo llamó a integrar la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas.
Su trayectoria le valió un amplio reconocimiento internacional. Fue profesor invitado de numerosas universidades, entre las que se puede citar las de Indiana (1996); Cambridge (1998); Complutense de Madrid, (2002); París, Cátedra Pablo Neruda (2003), Leiden en Holanda, Cátedra Andrés Bello (2006). En el sistema de Naciones Unidas, fue miembro de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de Minorías (luego Comité Asesor de Derechos Humanos) desde 1994 hasta 2014, presidiendo el Grupo de Trabajo de Minorías desde su inicio a su término. Como relator especial, participó en el Grupo de Trabajo por el Derecho a la Alimentación, siendo parte del equipo redactor de la Declaración Internacional para los Derechos de los Campesinos. Además, propuso y constituyó el Foro Social de las Naciones Unidas, presidiendo sus primeras sesiones en Ginebra.
Como escritor deja una nutrida bibliografía en el tema rural y mapuche, tanto desde la perspectiva histórica como antropológica.
La Universidad Academia de Humanismo Cristiano lo recordó señalando que «su legado trasciende las fronteras disciplinares. Encabezó y participó en comisiones que sentaron bases para políticas públicas chilenas en materia indígena y campesina, y supo unir siempre la investigación rigurosa con el trabajo en terreno. Participó en procesos de paz en contextos de conflicto étnico-político, desplegando su labor en misiones que abarcaron África, Europa, América Latina y el Ártico. En cada uno de esos escenarios, fue un puente entre la academia y la acción, entre el conocimiento y la justicia».
Le sobreviven su esposa Ximena Valdés y sus hijos Ana y Simón.


