InicioOpiniónToser o no toser. Esa es la cuestión

Toser o no toser. Esa es la cuestión

SER O NO SER, según William Shakespeare, plantea el dilema entre vivir soportando las adversidades de la vida o morir para acabar con el sufrimiento.

Replanteada la frasecilla en cuestión a cualquiera que deba someterse a una cirugía enfrenta el mismo dilema con el agravante de reventar el esternón, abrir los puntos que juntan carnes cortadas con bisturí o simplemente ver burros verdes cada vez que la tos aparece… irremediable… imprudente… impensada. Peor… inevitable!!!!!.

¿Tiene usted, amable lector, un enemigo acérrimo? Recétele una cirugía al corazón. Es barata, simple, única. Mejor. Anestesiado ni siquiera nota cuando un especialista le introduce un tubo por la garganta (hay de varios sabores. ¿El mejor? Tubo plástico) que los especialistas recomiendan cuando debe pagar las culpas de infancia o adolescencia 50 años después por haber matado pajaritos, haberse quedado con el vuelto del pan, hacer la cimarra en el pueblo vecino.

Pero lo mejor viene después y dura, cuando menos, un par de meses aunque cada día es menos doloroso. Tiene sin embargo (la tos), un primo hermano llamada estornudo. La diferencia es que este último es canalla. Aparece sin dar señales, es más doloroso y además, viene acompañado de un moquillo indecente que obliga a quien lo sufre a entrar en la duda de si, apretarse el pecho o simplemente sonarse las narices.

Pero todo eso con el pecho ardiendo, los mocos colgando y la duda de si es peor o mejor que la frase que encabeza estas reflexiones. O sea. TOSER O NO TOSER. ESA ES LA CUESTIÓN

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