Willie Colón también se sumó a los cuestionamientos al difundir contenidos que califican a Bad Bunny como un «producto fabricado» que no representa la identidad puertorriqueña ni latina
Pese al despliegue técnico y la masividad de su reciente presentación en el medio tiempo del Super Bowl 2026, el espectáculo de Bad Bunny ha dejado un sabor amargo en diversos sectores culturales y sociales. Lo que fue promocionado como un hito de «reivindicación latina» está siendo duramente cuestionado por expertos y figuras públicas, quienes acusan al artista de proyectar una imagen caricaturesca y reduccionista de nuestro continente.
Una de las críticas más feroces provino del escritor Rodrigo Blanco Calderón en un artículo para ABC, donde calificó la puesta en escena como una simple «suma de clichés televisivos sobre América Latina». Según el autor, la estética del show —cargada de frutas tropicales, mulatas y juegos de dominó— parecía extraída de «segmentos cómicos de Sábados Gigantes», proyectando una visión que el intelectual define como el «latinoamericano oficial certificado por Hollywood». Este análisis, recogido en la fuente denominada «Texto pegado», subraya que la presentación falló al ignorar la verdadera diversidad de los pueblos del sur, reduciendo todo a una «histérica obligación de ser alegres».
Desde el ámbito musical, el histórico salsero Willie Colón también se sumó a los cuestionamientos al difundir contenidos que califican a Bad Bunny como un «producto fabricado» que no representa la identidad puertorriqueña ni latina. En la misma línea, voces como la de Elizabeth Torres denunciaron una supuesta «agenda ideológica» que busca estereotipar a los hispanos como personas hipersexualizadas, comparando el fenómeno con lo ocurrido históricamente con el rap en Estados Unidos.
En Chile, la recepción no fue distinta. Diversos usuarios en redes sociales manifestaron su nula identificación con la estética estrictamente caribeña del espectáculo, reflotando incluso una icónica frase de Gustavo Cerati sobre la presión de la industria por «hacerse el latino que mueve las caderas». A nivel local, el abogado y panelista Alberto Precht fue tajante al señalar que el show le hace un «flaco favor a la rica cultura» de la región, criticando a quienes celebran la performance como una verdadera reivindicación cultural.


