InicioDestacadaProyecciones 2026: Cobre, inflación y TPM

Proyecciones 2026: Cobre, inflación y TPM

En el boletín de economía de APROB de febrero de 2026 se citó el modelo HANK (Heterogeneous Agent New Keynesian) que está desarrollando el GAP Applied Macroeconomics Team para evaluar en Chile los impactos de variaciones de indicadores económicos clave sobre los hogares, diferenciados por quintil de ingresos.

Un modelo de este tipo incluye todas las variables que ocupan el centro de la discusión entre los dirigentes gubernamentales entrante y saliente y aporta algunos resultados que pueden coadyuvar a precisar los debates al respecto.

Entre ellos, un incremento del 10% en el precio del cobre (esta puede ser la diferencia anual promedio de la libra del metal rojo entre 2025 y 2026) mejora los términos de intercambio de Chile, eleva los ingresos fiscales y aprecia el peso lo cual además permite neutralizar alzas en los combustibles.

La economía chilena depende en gran medida del cobre, que representa cerca del 50% de las exportaciones y un componente clave de los ingresos fiscales. En este modelo HANK, el parámetro de dependencia del cobre es ψ_cu = 0.15[1], mientras que la apertura comercial alcanza α_o = 0.35[2]. Esta doble exposición — commodities y tasa global — convierte al sector externo en un canal crítico de transmisión de shocks.

Una parte clave del ingreso por cobre va al Estado (vía royalty, impuestos a utilidades de CODELCO y privadas). Por lo tanto, ψ_cu también captura la sensibilidad de los ingresos fiscales al ciclo del cobre, lo que afectará positivamente el espacio para gasto público o estabilizadores automáticos en 2026.

Asimismo, los resultados que arroja el IPC de enero ya lo sitúan por debajo de 3% y no hay elementos que permitan suponer que no podrá mantenerse en este nivel. Con estos objetivos logrados, es previsible que la autoridad rebaje la tasa de política monetaria (TPM) en el transcurso del año.

Un hallazgo relevante en la perspectiva Bienestar que inspira a APROB y su boletín es la correlación entre el  Indice de percepción económica (IPEC) personal (una variable apropiada para medir el bienestar subjetivo) y la TPM.  La política monetaria impacta la percepción de bienestar, principalmente, a través del mercado laboral: cuando sube la TPM, el empleo y los salarios reales se contraen, deteriorando especialmente la percepción económica personal de los hogares hand-to-mouth y viceversa. El gráfico siguiente es elocuente en este sentido. Es decir, cuando baja la TPM aumenta el bienestar lo que deberá ser tomado en cuenta por las autoridades. Esto es evidente en tanto los hogares pueden endeudarse, por ejemplo, para compra de viviendas y bajan sus dividendos en deudas de consumo.

De otra parte, los resultados de la Proyección del Bienestar Económico (PBE) personal, desarrollada por APROB para el primer trimestre 2026, como se dijo en el número anterior del boletín de APROB, son positivos.  En efecto, APROB proyectó que el PBE llegaría en enero a 39,9[3]. Los resultados de enero publicados por el Banco Central superaron esta expectativa tal que el PBE personal llegó en enero a 42,9.

Como este indicador se relaciona con otros indicadores de percepción cabe destacar que el impacto más relevante se debe a la percepción económica de la situación del país que aumentó en el mes de 40,7 a 46,1. Este salto es muy significativo en el estado de percepción de la población. Hay, al menos, dos interpretaciones de este aumento. La una, que recoge las cifras de fin de año que -sin ser extraordinarias- son tranquilizadoras y estimulan optimismo en cuanto a las posibilidades del futuro. La otra, que interpreta que el cambio de signo del gobierno es la base del optimismo de las personas. Probablemente, habrá un poco de cada una de ellas.

[1] Por cada 1% de aumento en el precio real del cobre, el ingreso agregado de la economía chilena (medido, por ejemplo, como una fracción del PIB o del ingreso disponible) aumenta en }aproximadamente 0.15%.

[2] En promedio, el 35% del gasto de consumo de los hogares chilenos se destina a bienes y servicios importados.

[3] El PBE sintetiza múltiples dimensiones macroeconómicas que afectan la percepción de bienestar de los hogares chilenos. Un valor superior a 50 indica optimismo neto; un valor inferior a 50, pesimismo neto.

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