Mientras filtraciones televisivas afirman que el espacio político saldrá del aire por millonarios compromisos impagos, el productor Sebastián Eyzaguirre desmintió categóricamente atrasos con el equipo de trabajo en medio de un año marcado por profundas turbulencias internas.
El emblemático programa de debate político «Sin Filtros» enfrenta horas decisivas tras la difusión de informaciones que apuntan a un eventual e inminente cierre de sus transmisiones. Según revelaciones dadas a conocer en el espacio de espectáculos «Plan Perfecto» de Chilevisión, la producción atravesaría por un severo escenario económico motivado por compromisos financieros no saldados.
Las denuncias formuladas en pantalla aludieron a «Sueldos impagos, deuda con Gonzalo Feito por cerca de ocho millones de pesos, deuda a los proveedores, deuda al estudio» y otros pasivos operacionales que obligarían a la transmisión a «bajar su cortina».
De acuerdo con los antecedentes expuestos en el panel televisivo, la instrucción interna entregada al personal habría considerado comunicar la interrupción como un receso temporal. Al respecto, se afirmó que existe «una comunicación a todos los trabajadores» fijando como directriz «Lo vamos a vender como una pausa del programa, esa es la minuta de lo que tienen que decir si alguien les pregunta qué pasa con Sin Filtros». La situación se suma a inconvenientes técnicos recientes, entre los cuales destaca la suspensión de su canal oficial en YouTube, contingencia que forzó a la producción a emitir sus entregas a través de una señal secundaria alternativa.
Las imputaciones generaron un inmediato debate sobre la solvencia del proyecto y la gestión de sus controladores. Durante la emisión televisiva, los animadores Francisca García-Huidobro y Eduardo de la Iglesia cuestionaron la disparidad entre la vida cotidiana de los responsables de la marca y la fragilidad laboral denunciada, ironizando con preguntas como «¿No les iba tan bien?» y «¿Esta cuestión no era grito y plata?». La controversia salpicó de lleno a Sebastián «Cuchillo» Eyzaguirre, creador y director de contenidos del programa, a quien los panelistas interpelaron por los presuntos incumplimientos previsionales de la nómina de trabajadores.
Frente a la marejada de críticas, Sebastián Eyzaguirre emitió un comunicado público mediante sus redes sociales para rechazar de manera drástica las acusaciones vinculadas a impagos laborales. El comunicador aseveró: «Confirmo de manera ENFÁTICA que la totalidad de los trabajadores que producen y forman parte del staff del programa se encuentran con sus remuneraciones y cotizaciones previsionales al día». En el mismo escrito, el productor reforzó su postura sosteniendo que «A la fecha, no existe ningún trabajador que no haya sido remunerado ni constan obligaciones económicas pendientes por este concepto».
En su declaración, Eyzaguirre precisó que su vínculo con el proyecto se articula mediante la firma Media Promax y que sus responsabilidades «se circunscriben exclusivamente a la creación, dirección de contenidos y dirección artística del espacio», desmarcándose de la gestión financiera de la franquicia.
El realizador argumentó que su pronunciamiento busca «hacer frente a interpelaciones infundadas y mal intencionadas que pretenden atribuirme responsabilidades administrativas y financieras ajenas a mis funciones», añadiendo que asumió la vocería «ante la ausencia del representante legal y administrador de Media Promax, quien se ha mantenido alejado de sus labores durante el último mes debido a complicaciones de salud». Sin embargo, el texto difundido por el director no abordó ni desmintió explícitamente las versiones sobre la suspensión de las grabaciones o el término definitivo del programa.
El convulso momento financiero se inserta en un período de constante inestabilidad que ha sacudido la pantalla de «Sin Filtros» a lo largo de 2026. El espacio registró en junio la intempestiva salida de su histórico conductor, Gonzalo Feito, desencadenada por desavenencias directas con la producción. Posteriormente, la conducción transitó por reemplazos temporales asumidos por Felipe Bianchi y Bárbara Rebolledo, antes de la llegada de Fernando Solabarrieta.
Este último protagonizó un complejo episodio en septiembre tras presentar un comportamiento errático en vivo, hecho que lo llevó a ausentarse de la pantalla y admitir públicamente días más tarde que sufrió un traspié en medio de la asistencia al funeral de «un gran amigo», reconociendo que atravesó por una «situación que yo enfrento desde hace muchos años» y que resulta «altamente traicionera». Pese a la conducción asumida recientemente por la exministra Mara Sedini, el futuro del polémico espacio político permanece envuelto en una profunda incertidumbre.



