A los 86 años y con una trayectoria superior a las seis décadas, falleció la destacada pintora y dibujante chilena Carmen Aldunate Salas (1940-2026). La noticia de su deceso fue confirmada por el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), institución que rindió homenaje a la creadora calificándola como «una artista fundamental de la pintura chilena» cuya obra ocupa un espacio de relevancia en su colección permanente y en diversos acervos públicos y privados.
Las «monas», el prerrenacimiento y la denuncia feminista
Nacida en la ciudad de Viña del Mar, Aldunate construyó un lenguaje visual inconfundible e íntimamente ligado a la representación de la figura humana y, de manera central, de las mujeres. Sus lienzos, a los que cariñosamente llamaba «monas», se caracterizaron por la presencia de rostros ovalados envueltos en suntuosos y amplios ropajes inspirados en la estética prerrenacentista.
Sin embargo, tras la pulcritud y la belleza formal de su trazo se desplegaba un universo de profunda carga simbólica y psicológica. Para la propia artista, la centralidad femenina en sus composiciones no era fortuita, sino que respondía a «un mensaje feminista que denuncia con elegante sarcasmo y humor, la opresión y el sufrimiento psicológico del que por siglos, han sido víctimas las mujeres».
Formación entre maestros y vocación académica
El vínculo de Carmen Aldunate con las artes plásticas comenzó a sus 17 años al ingresar a la Escuela de Bellas Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Posteriormente, profundizó sus conocimientos en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, espacio donde integró los talleres de figuras imprescindibles de la pintura nacional como Mario Carreño, Roser Bru, Nemesio Antúnez, Delia del Carril, Mario Toral y José Balmes.
Su búsqueda de especialización la llevó a cursar un posgrado en el Departamento de Arte de la Universidad de California en Davis, Estados Unidos, país donde residió durante siete años. Tras su retorno a Chile, volcó su experiencia en las aulas ejerciendo como profesora de dibujo y pintura en la Universidad Católica, además de otras instituciones educativas.
Reconocimientos internacionales y los últimos años de su mirada
A lo largo de su extensa carrera, la dibujante presentó al menos 38 exposiciones individuales distribuidas entre diversos países de Latinoamérica y Estados Unidos. Su producción fue respaldada por importantes distinciones, entre las que destacan el Primer Premio de Dibujo en el Salón Oficial de Chile (1974), el Primer Premio en la Bienal de Punta del Este en Uruguay (1978) y su nombramiento en 2004 como miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes.
Durante su etapa final, la creadora debió sobrellevar complejos problemas de salud. En 2024, en el marco de una entrevista televisiva, reveló que se estaba «quedando ciega» a causa de un diagnóstico de degeneración ocular, un duro trance que afrontó con la misma franqueza con la que concibió su obra artística.



