InicioEl mundo según:No hay nada más peligroso que argentino haciendo mapas

No hay nada más peligroso que argentino haciendo mapas

Ayer fue el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Javier Valverde. En un podcast de YouTube, con la soltura del que habla de la parrilla del domingo, largó: “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía. Hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica Atlántico Pacífico”.

Todo eso es soberanía”. Frase corta, ambiciosa, con reminiscencias a los atlas escolares donde el Estrecho siempre aparecía celeste y blanco si uno cerraba un ojo.

En Chile, del otro lado, el libreto es siempre el mismo: Cancillería, nota de protesta, invocación a los tratados de 1881 y 1984, y el canciller Pérez Mackenna desde Vietnam recordando que el Estrecho es “indiscutiblemente chileno”. El biministro Alvarado agrega que “llama la atención que se levanten cada cierto tiempo este tipo de declaraciones”. Llama la atención, sí. Como llama la atención que la garúa moje.

Pero lo que hace esta historia realmente entrañable es el antecedente. Porque acá en el sur decimos que “no hay nadie más peligroso que un argentino haciendo mapas”.

Hace dos años, en abril de 2024, la Armada argentina inauguró con bombos, donaciones de Total Energies y Mirgor, y un comodoro emocionado, el Puesto de Vigilancia Hito 1. Justo en la boca oriental del Estrecho. En Tierra del Fuego. Espectacular. Lástima que al instalar los paneles solares, la empresa contratista no usó coordenadas satelitales. Se guió por un alambrado viejo. Un cerco de ovejas. De esos que pusieron los estancieros hace 70 años porque la oveja no entiende de Difrol.

Resultado: tres metros adentro de Chile. Tres metros. No es mucho, dirán. Es el largo de un asado. Pero en derecho internacional, tres metros de panel solar mal puesto son una invasión.

El embajador Jorge Faurie en Santiago primero dijo que era un error, pero que había que esperar hasta el verano para sacarlo. Boric, que estaba en Europa, le contestó: sáquenlo a la brevedad o lo sacamos nosotros. A -15 grados, con viento magallánico, la Armada argentina tuvo que mandar una cuadrilla a desatornillar su propio aporte a la transición energética.

Fue catalogado como “error involuntario. Claro. Involuntario como confundir el límite porque el alambrado estaba corrido. La vieja técnica del estanciero que mueve el cerco de a poquito para que el campo rinda más, pero llevada a escala de Estado.

Entonces ahora Valverde no habla de alambrados. Habla de “hacer presencia”. Es la evolución natural. Primero fueron los paneles, ahora es la doctrina. Mañana será un PowerPoint con flechas.

Y Chile, como siempre, sacará la regla, el tratado, el compás, y le recordará al vecino que el Estrecho, de boca a boca, de Punta Dúngenes a Espíritu Santo, es chileno. Indiscutiblemente. Hasta el próximo mapa.

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