A solo horas de que José Antonio Kast asuma la presidencia de Chile, la figura más emblemática del gabinete de Gabriel Boric, Camila Vallejo, prepara sus maletas con una mezcla de agotamiento y convicción política. Tras cuatro años de exposición máxima como vocera, su salida no es solo un adiós administrativo, sino un repliegue calculado que busca proteger su capital político y familiar tras quince años de actividad ininterrumpida,.
El descanso como acto de supervivencia política Vallejo ha sido clara: necesita detenerse. Desde su surgimiento como líder estudiantil en 2011, la ministra no ha tenido pausas, y ahora planea al menos dos meses de desconexión total con su familia,. Este retiro temporal no implica un abandono de sus ideales; por el contrario, asegura que el sector progresista volverá al poder «más temprano que tarde». Aunque descarta tajantemente cualquier aspiración presidencial por la incomodidad que le genera la protocolaridad del cargo, su meta inmediata es contribuir a la articulación de una oposición que defienda los derechos sociales logrados,.
El legado frente al «relato» entrante En sus últimas intervenciones, Vallejo ha blindado la gestión saliente frente a las críticas de la Oficina del Presidente Electo sobre el manejo fiscal y de seguridad,. Para la ministra, los datos matan el relato: entrega un país con la inflación controlada al 2,4% (tras recibirla en 14%) y una tendencia a la baja en la tasa de homicidios que se arrastraba desde 2016,. Su defensa es férrea: Chile queda en mejores condiciones fiscales y sociales de las que recibieron en 2022, destacando hitos como la reducción de la pobreza y la reforma de pensiones,.
La violencia digital: el nuevo campo de batalla Uno de los puntos más reveladores de su despedida es la denuncia del hostigamiento sistemático en redes sociales. Vallejo describe haber sido blanco de una violencia de género sin precedentes, que escaló desde críticas a su vestimenta hasta el uso de Inteligencia Artificial para crear videos falsos con el fin de menoscabar su imagen,. Este fenómeno, advierte, no es personal sino un problema político que amenaza la convivencia democrática y busca deshumanizar a las mujeres en posiciones de poder,.
Un relevo bajo tensión El traspaso de mando se produce en uno de los climas más tensos desde el retorno a la democracia, marcado por la ruptura de relaciones entre el gobierno saliente y el equipo de Kast debido a la controversia por el cable submarino con China,. Pese a esto, Vallejo mantuvo reuniones con su sucesora, Mara Sedini, a quien advirtió sobre el vértigo de la comunicación actual, donde la pauta ya no la dictan los medios tradicionales, sino la dinámica —muchas veces tóxica— de las plataformas digitales.
Con este cierre, Vallejo apuesta por un camino propio, alejada de la fundación que creará Boric y manteniendo su militancia en el Partido Comunista, pero con la mirada puesta en un nuevo ciclo político que, según ella, apenas comienza.


