En una jugada que descomprime —al menos momentáneamente— la compleja trama diplomática entre Santiago y Washington, la Empresa Portuaria San Antonio (EPSA) decidió aplazar la licitación del ambicioso megaproyecto Puerto Exterior. La recepción de ofertas, originalmente fijada para este 6 de marzo, fue reprogramada para el próximo 10 de julio, dejando la definición final de la obra en manos de la futura administración de José Antonio Kast.
La sombra de la crisis diplomática Este movimiento administrativo no ocurre en el vacío. De acuerdo con información analizada por La Tercera, el proceso ha estado bajo la atenta vigilancia del embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, quien en citas privadas habría manifestado su inquietud por la participación de un consorcio integrado por dos gigantes estatales chinos.
La postergación coincide con el punto más álgido de la tensión geopolítica provocada por el proyecto del cable submarino con China, conflicto que ya escaló hasta la revocación de las visas estadounidenses del ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, el subsecretario Claudio Araya y su jefe de gabinete, por supuestas «razones de seguridad regional» aducidas por Washington.
Argumentos técnicos vs. realidad política Desde EPSA, entidad estatal que se vincula con el Gobierno a través del Ministerio de Transportes liderado por el sancionado ministro Muñoz, aseguraron que la decisión de postergar el hito se adoptó el pasado 9 de febrero. Según el comunicado oficial de la portuaria, la medida busca “resguardar la competitividad del proceso” y responde a que “la mayoría de los licitantes solicitó formalmente contar con mayor tiempo para preparar sus propuestas”.
A pesar de los argumentos técnicos, la decisión saca del escenario inmediato una licitación donde compiten consorcios de Países Bajos, Bélgica, España, Corea y China. Con el nuevo calendario, será el futuro ministro de Transportes, Louis de Grange, quien deba encabezar la adjudicación de las obras de abrigo bajo un clima de máxima presión internacional.


