En medio de este fuego cruzado, la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, intentó bajar los ánimos, aunque envió un mensaje claro sobre la importancia de la cohesión ideológica más allá del poder: «Espero que la unidad no sea solo cuando se es Gobierno».
La interna del mundo progresista atraviesa días de máxima tensión. Lo que debía ser una coordinación para enfrentar el futuro gobierno de José Antonio Kast terminó por desatar una guerra de declaraciones entre el Frente Amplio (FA) y el bloque del Socialismo Democrático, luego de que estos últimos —junto a la Democracia Cristiana— organizaran una reunión por separado para proyectar su rol como oposición.
El quiebre por la Ley Naín-Retamal
La grieta, que se arrastra desde hace poco más de una semana, tiene su origen en las ácidas críticas que el Partido Comunista (PC) y el FA lanzaron contra el PS y el PPD por su respaldo a la Ley Naín-Retamal. Este episodio detonó la molestia en las huestes del Socialismo Democrático, quienes optaron por trazar su propio camino, dejando fuera de la mesa de diálogo a sus antiguos compañeros de coalición.
Los dardos de Diego Ibáñez: «Nefasto» y «flojera»
Uno de los más críticos ante esta exclusión fue el senador electo y diputado Diego Ibáñez. En el podcast Cómo te lo explico, el dirigente calificó de «nefasto» el hecho de que no se considerara al FA y al PC en la cita.
Para Ibáñez, en un contexto global y nacional que está reconfigurando la política bajo una administración de derecha, la decisión de sus pares es errada: «ellos al apostar a una división en la centroizquierda, con un cónclave aparte, me parece una señal que no es muy funcional a los propósitos comunes del progresismo». Además, fue enfático en señalar que esto sepulta el legado de unidad que buscaba el Presidente Boric y tildó de «patuda» la queja de que el Ejecutivo no consolidó la coalición, atribuyendo el fracaso a la «flojera de los partidos».
El fantasma de la «irrelevancia»
Desde la bancada de diputados del FA, Jaime Sáez también subió el tono, advirtiendo que el Socialismo Democrático está en una posición de debilidad electoral. Según Sáez, es crucial que las colectividades que «están en declive» busquen la unidad, asegurando que «de lo contrario caen en cierta irrelevancia». El parlamentario contrastó la situación de la DC, que se ha ido dividiendo, con el avance en cohesión que, a su juicio, ha mostrado el Frente Amplio.
La Moneda intenta calmar las aguas
En medio de este fuego cruzado, la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, intentó bajar los ánimos, aunque envió un mensaje claro sobre la importancia de la cohesión ideológica más allá del poder: «Espero que la unidad no sea solo cuando se es Gobierno». Vallejo enfatizó que la articulación del sector es vital para defender los derechos conquistados y mantener la bandera de la justicia social.
Sin embargo, la respuesta desde el PPD no se hizo esperar. Su presidente, Jaime Quintana, lanzó una dura crítica a la gestión de La Moneda en este conflicto, acusando que «el Gobierno ha estado mirando un poco de lejos este quiebre» y exigiendo que el Ejecutivo deje de «tomar palco» para asumir un rol protagónico en recobrar la unidad antes del fin de su mandato.


