Este domingo se llevó a cabo la formalización de 11 integrantes de una organización criminal dedicada a las estafas telefónicas bajo la modalidad del «cuento del tío»,. La banda, compuesta por cuatro hombres y siete mujeres de nacionalidad chilena, logró recaudar aproximadamente mil millones de pesos, de los cuales 700 millones corresponden únicamente al engaño sufrido por la reconocida actriz Amparo Noguera,.
El grupo operaba suplantando la identidad de funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) y personal de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) para engañar a sus víctimas,. Según los antecedentes, los fondos obtenidos eran utilizados para realizar giros de dinero, compras y la adquisición de diversos vehículos. Cabe destacar que tres de los imputados ya se encontraban cumpliendo penas en recintos carcelarios, mientras que el último detenido, un joven de 24 años, fue capturado recientemente en La Pintana.
El abogado Álvaro Pérez, quien representa a dos de los implicados, enfatizó la postura de la defensa antes de la audiencia de medidas cautelares. Pérez señaló que «es importante que la opinión pública sepa que respecto a todas las personas impera la presunción de inocencia».
Asimismo, el jurista manifestó su oposición a la solicitud de prisión preventiva por parte de la Fiscalía, argumentando que dicha medida «solamente debe estar contemplada para delitos de carácter más grave» y no necesariamente para ilícitos que, a su juicio, son de «carácter patrimonial».
Ante la gravedad y sofisticación de estas estafas, el exfiscal nacional Sabas Chahuán hizo un llamado a la ciudadanía a la cautela. Chahuán recomendó que, ante cualquier llamada sospechosa sobre problemas financieros o transferencias, la respuesta debe ser: «‘perfecto, lo voy a ver con el banco'» y proceder a contactar a los canales oficiales de la entidad bancaria, dijo el abogado a radio Cooperativa.
Además, el exfiscal fue enfático en la necesidad de mejorar la seguridad en las cárceles para evitar que estos delitos se coordinen desde el interior de los penales. Según sus palabras, «de una vez por todas debe tomarse el toro por las astas e impedir que se comuniquen desde recintos penitenciarios vía celular cualquier persona».


