Los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric firmaron una declaración de dos carillas con un título que es un dardo directo a La Moneda: “Llamamos al Gobierno del Presidente Kast a reconsiderar la permanencia de Chile en esta instancia”.
¿De qué instancia hablan? Del «Escudo de las Américas», la iniciativa de seguridad regional que impulsa Donald Trump y a la que Kast adhirió ayer en Nueva York.
El tono no es de quiebre total, es de advertencia de política de Estado. Parten reconociendo que «la cooperación internacional contra el crimen transnacional es indispensable». Pero de inmediato ponen el límite: «jamás debe subordinar la defensa y la seguridad del país a potencias extranjeras ni sacrificar la autonomía diplomática que ha caracterizado a Chile desde el retorno a la democracia».
«En el actual escenario geopolítico, Chile no debe verse obligado a escoger un bando. Debe fortalecer sus alianzas y relaciones con distintos países y regiones, sin exclusiones impuestas desde fuera y preservando siempre su autonomía estratégica», afirman Bachelet y Boric.
Dos conceptos les preocupan especialmente:
1. La subordinación. Dicen que la alianza no debe implicar «subordinar nuestra política exterior, de seguridad o defensa a prioridades definidas por una potencia extranjera».
2. La «soberanía continental». Alertan que ese concepto que trae el Escudo «puedan terminar debilitando el principio fundamental de soberanía nacional que nuestro país históricamente ha defendido».
El cierre es político: no solo critican, se ofrecen. «Expresamos nuestra plena disposición a colaborar en la construcción de estrategias de Estado para enfrentar el crimen organizado transnacional, resguardando al mismo tiempo los principios, la soberanía y la autonomía».
En La Moneda ya respondieron temprano que la presencia de Kast en la reunión no es adhesión formal y está en «evaluación técnica». Pero con esta declaración, Bachelet y Boric —que hasta hace 5 días estaban distanciados por la bajada de la candidatura ONU de Bachelet— vuelven a alinearse para marcar el primer gran límite de política exterior al gobierno de Kast.



