La investigación por la muerte del sargento de Carabineros Javier Figueroa ha tomado un giro inesperado tras revelarse nuevos antecedentes forenses y técnicos. A dos meses del incidente ocurrido el pasado 11 de marzo —coincidiendo con el traspaso de mando presidencial—, el Ministerio Público ha detectado elementos que añaden complejidad al esclarecimiento de los hechos.
El origen del llamado al 133 El punto más crítico del vuelco radica en que el llamado telefónico que alertó a la central 133 y motivó el procedimiento policial en Puerto Varas provino de un aparato asociado al propio sargento fallecido. En aquella comunicación se reportaba la presencia de personas consumiendo alcohol en la vía pública, lo que movilizó a la patrulla de Figueroa. Sin embargo, al periciar sus pertenencias, la policía encontró el teléfono guardado en la mochila del uniformado y, llamativamente, se encontraba sin su tarjeta chip.
Peritajes balísticos y de ADN Los exámenes científicos realizados por el OS-9 y la PDI han arrojado los siguientes resultados clave:
- El arma: Se estableció que el disparo que entró por la frente del sargento Figueroa corresponde a su propia arma de servicio.
- Sin terceros: Los análisis de ADN realizados al arma no evidenciaron restos orgánicos de terceras personas.
- Compañero descartado: Se analizó el ADN del carabinero que acompañaba a Figueroa esa noche, arrojando un resultado negativo que, por ahora, descarta su participación en el disparo.
Reserva institucional y familiar Ante la difusión de estos hallazgos, Carabineros de Chile emitió un comunicado oficial señalando que la investigación mantiene un carácter reservado. La institución reafirmó su compromiso con la transparencia y aseguró que seguirá entregando todos los apoyos necesarios al Ministerio Público para llegar a la verdad. Por su parte, la familia del sargento, tras ser informada de los avances por la Fiscalía, ha optado por no emitir declaraciones públicas respecto a las nuevas interrogantes que rodean el caso.


