InicioDestacadaNo fueron Guillier, Lavín ni Jadue

No fueron Guillier, Lavín ni Jadue

Hace exactos cuatro años las encuestas daban una disputa entre el exalcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, y el entonces alcalde de Recoleta, Daniel Jadue. Hace exactos ocho años el periodista y senador Alejandro Guillier corría solo rumbo a La Moneda. Ya sabemos cómo les fue.

El sociólogo Axel Callís, en una columna en El Mostrador, sostuvo que la carrera presidencial «no solo implica sumar votos por peldaño, sino también sortear con habilidad las complejidades del nuevo escenario político, marcado por un electorado más diverso, menos predecible y altamente influenciado por dinámicas pragmáticas y considerable desinformación».

Este escenario hace 8 años tenía esos componentes, aunque la incripción en los registros electorales era voluntaria, pero el voto era obligatorio solo para quienes estuviesen registrados. Hoy ello cambió y por primera vez tendremos una elección parlamentaria o presidencial con incripción automática y voto obligatorio.

Callís sostiene que «para la derecha, la fragmentación del sector amenaza con diluir su ventaja inicial, especialmente si no logra coordinarse en torno a un candidato único que pueda consolidar su posición en la primera vuelta y acercarse al 50% necesario en la segunda».

«Por otro lado, la izquierda tiene un camino más definido, pero no menos complejo: debe garantizar unidad mediante un candidato único (que aún no existe) que pueda competir frente a la derecha organizada», señala el sociólogo.

Así, contrariamente a las proyecciones que semana tras semana los sondeos de opinión pública nos muestran (parecen ser parte de una máquina electoral), la carrera a La Moneda no está escrita y no sabemos quiénes serán las y los candidatos y menos los que irán al balotaje, que es la forma en que se ha definido la elección desde Lagos-Lavín hace 25 años.

Hoy el electorado con voto obligatorio, especialmente los votos en segunda vuelta, hacen impredecible la proyección de resultados. Ese 10% que cambia de opinión cuando el o la candidata es conocido y no anula o deja en blanco el voto, decidirá la presidencia.

Este es el único escenario posible: que se repita la elección de noviembre último, donde los electores alejados de la política, del voto duro, definieron el rumbo de gobernaciones en el país.

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