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Pura responsabilidad presidencial

El Presidente Kast lo reconoció directamente desde Italia. Su fuerte defensa del ministro de Justicia Fernando Rabat, de quien, transversalmente, se considera debiera abandonar el cargo luego entregar decretos con beneficios penales a pedófilos, resulta inusual y enrareció abruptamente aún más la atmósfera política de desconfianza institucional del país.

Fuera de todo autocontrol – protocolar y político- el Presidente omitió el hecho de estar acompañado por las principales autoridades de los otros dos poderes del Estado: la presidenta de la Corte Suprema Gloria Ana Chevesich; la senadora Paulina Urrutia presidenta del Senado, y el diputado Jorge Alessandri, presidente de la Cámara de Diputados. A los que -no se sabe si inadvertidamente- arrastró a una posición incómoda que compromete su imparcialidad e independencia futura ante el caso.

Manteniendo una constante presión telefónica a los parlamentarios oficialistas para alinearlos en la defensa de Rabat, el presidente Kast desafió a la oposición a presentar “mañana” su acusación constitucional, algo que fue matizado en Santiago por el vicepresidente Claudio Alvarado en un punto de prensa con periodistas de La Moneda.

El domingo 1° de noviembre recién pasado, en entrevista consignada en la página 2 del Cuerpo de Reportajes de El Mercurio, el Portavoz del Gobierno Gonzalo Arenas hizo tres declaraciones que develan la trastienda de la tensión gubernamental sobre el caso Rabat.

Preguntado por qué La Moneda optó por involucrar al Presidente en el conflicto del Ministerio de Justicia declaró: “No, ojo, no fue La Moneda, fue el Presidente el que decidió dar un paso al frente y avanzar en una solución definitiva”. ¿A cuál solución definitiva se refería? No se sabe. Pero al trascender en los últimos días que mezclados en la lista de pedófilos había tres condenados por delitos de derechos humanos, surge la pregunta si el sistema de decretos usados por Rabat servía de globo de sonda de un indulto encubierto para ese tipo de presos. Para ser justo, induce pensarlo la forma tan genérica y ambigua de dictación de la ley 19.856 de 2003 que podría ser -en su concepción- un embrión de acuerdo político transversal encubierto sobre este tema, que nunca terminó de madurar.

Si tal plausibilidad se acerca de manera razonable a la realidad, se explicaría el interés y compromiso de Kast con el tema, pues aunque Fernando Rabat declaró que el Presidente nunca supo nada, algo que parece poco creíble en las actuales circunstancias, la amnistía en los casos de militares y de fuerzas de orden es un tema que se sabe lo presiona fuertemente.

El resto de la entrevista de Gonzalo Arenas permite calibrar la tensión que además del tema Rabat, genera el desorden e ineficiencia del gobierno, algo que todo el mundo percibe. La mala evaluación de la economía, la desaprobación ciudadana en las encuestas y la abierta insurgencia política del bloque gubernamental son ya casi una premonición de todo su período de gobierno.

Preguntado Arenas sobre la compatibilidad entre apoyo al gobierno y la intención presidencial mantener los partidos “a raya”, respondió: “Hay un sentido muy portaliano de entender el Gobierno” y que… ”Si bien el Presidente ha dicho que no somos una coalición de gobierno (sic) sí queremos tener un proyecto político común y él espera que muchos partidos se sumen a ese proyecto.” Y agregó: “No nos vamos a desembarazar nunca del gobierno de emergencia porque seguimos sintiendo que este es un gobierno de emergencia y que tenemos esas tres prioridades: crecimiento económico, delincuencia y emergencia social. Son tres pilares que van a servir para construir un proyecto político que vaya más allá de 2030.”

Todas las salidas apuntan a un cambio de gabinete mayor, pese a lo que se declara. Reafirmado por el hecho de que “a confesión de parte, relevo de pruebas”, y a que el único en el gobierno con fecha de vencimiento es el Presidente de la República pues en democracia el cargo es de período completo. Los ministros son funcionarios de confianza, políticos, aunque se los declare técnicos y en cierto sentido, un fusible de tensiones. Pienso que es a lo mismo que se refiere la implacable Semana Política editorial sobre el gobierno, de El Mercurio del domingo pasado.

 

 

Santiago Escobar Sepúlveda
Santiago Escobar Sepúlveda
Abogado, analista político y experto en temas de seguridad. Explora sus columnas sobre leyes, seguridad, política y actualidad en este enlace.

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