Era la promesa central. El 11 de marzo, con la banda de O’Higgins cruzándole el pecho en Valparaíso, José Antonio Kast asumió prometiendo un «gobierno de emergencia» para, entre otras cosas, reactivar la economía.
Este lunes, la OCDE publicó su reporte trimestral. El promedio del bloque creció 0,5% desestacionalizado entre abril y junio, una leve aceleración respecto al 0,4% del primer trimestre. De los 30 países con datos disponibles, 27 crecieron. Ninguno se contrajo.
Abajo, en el último casillero, aparecen tres nombres: Austria, Bélgica y Chile. 0%.
Para Chile, el 0% es, en realidad, un -0,02% si se amplían los decimales. Viene después de un -0,3% en el primer trimestre. Dos trimestres seguidos en rojo en la medición desestacionalizada: lo que los economistas llaman recesión técnica.
En la comparación interanual el contraste es aún más duro: mientras la OCDE creció 2,3% entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, Chile se contrajo 0,3%, según las Cuentas Nacionales del Banco Central.
El golpe es comparativo. En plena guerra en Irán y con sus efectos sobre energía y logística, el bloque logró sostener tasas positivas. Incluso los pares latinoamericanos del club se despegaron:
– México: +1,5% trimestral
– Colombia: +1,3%
– Costa Rica: +1,2%
– Chile: 0%
Arriba, Irlanda se disparó con 3,9% e Israel con 3,6%.
La historia no es solo del segundo trimestre. En marzo el desempleo marcó 8,9% y en abril la inflación volvió a 4,0%. La proyección de la propia OCDE que circula esta semana pone a Chile cerrando 2026 con 1,7% de crecimiento anual, por debajo del 2,7% de 2025, y recién repuntando a 2,5% en 2027.
Kast llegó con la promesa de que la economía volvería a ser prioridad. En el ranking de la OCDE del Q2, esa prioridad, por el momento, aparece en último lugar.


