Una tragedia que cruza continentes golpea a la ciudad de Punta Arenas tras confirmarse la muerte de Fabián Fernández Espinosa, un joven chileno de apenas 21 años que perdió la vida combatiendo contra las fuerzas rusas en Ucrania. Fabián, quien integraba el Ejército ucraniano como soldado profesional, se encontraba en la zona de conflicto desde febrero, tras una travesía que mantuvo oculta a su propia familia.
Una vocación militar desde la infancia Nacido el 27 de abril de 2005 en Punta Arenas, Fabián siempre mostró una profunda inclinación por la vida militar. Tras cursar sus estudios en el Colegio Francés y el Liceo San José, el año pasado logró ingresar a la Escuela de Grumetes de la Armada de Chile. Sin embargo, su sueño de participar en un conflicto bélico de escala internacional lo llevó a tomar una decisión radical que cambiaría su destino para siempre.
El viaje a escondidas: «Me voy a las Torres del Paine» En febrero de este año, Fabián le comunicó a su familia que viajaría a trabajar al Parque Nacional Torres del Paine. En realidad, el joven partió el 14 de febrero con rumbo a Ucrania para integrarse a las filas que combaten la invasión rusa. Su madre, Vanessa Espinosa, relató que él siempre manifestó su deseo de ir a la guerra, pero ante la negativa familiar, decidió concretar el viaje en secreto, enterándose ella recién en el mes de abril.
El último contacto y el ataque de un dron La última vez que Fabián habló con su madre fue el pasado 1 de julio a través de una videollamada. En esa oportunidad, le informó que partía a su tercera misión, esta vez con la responsabilidad de ser jefe de escuadrón. Sus palabras finales fueron un pedido de fe: «Reza por mí para que vuelva sin novedad».
Horas más tarde, el Ejército ucraniano lo declaró como desaparecido tras una operación de la que otros compañeros regresaron heridos. Finalmente, un amigo de Fabián en la zona confirmó a la familia que el joven murió luego de que un dron lanzara una bomba en el lugar donde se encontraba.
La angustia por recuperar el cuerpo Actualmente, la familia enfrenta la dolorosa incertidumbre de no saber si podrán repatriar sus restos. Según explicó su madre, el cuerpo de Fabián cayó en territorio controlado por las fuerzas rusas, lo que dificulta enormemente cualquier operativo de rescate. Pese a que sus compañeros han manifestado la intención de recuperarlo, la familia denunció la falta de apoyo del Ejército ucraniano en este proceso, señalando que para la institución él es simplemente «uno más».


