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La democracia pone las cosas en su lugar

Desde Madrid 

Estamos viviendo momentos cruciales en la política internacional. Las elecciones parlamentarias en países de trascendencia en el momento actual, están siendo muy significativas. La Democracia está abriendo compuertas para que la gente común se exprese libremente y demuestre con rotundidad su hartazgo a la corriente mentirosa que les engaña impunemente.

Los procesos democráticos han sido penetrados por elementos corruptos que provocan una tergiversación masiva de la realidad. Es una corriente ultra derechista se estaba imponiendo por diversos lugares del planeta. Pero la gente se ha ido dando cuenta del engaño y está respondiendo con contundencia para que los culpables sean excluidos del poder.

La manipulación ha sido muy efectiva por el uso pernicioso de las nuevas tecnologías que se utiliza por las incontroladas redes sociales. Los mensajes son masificados en corto espacio de tiempo y circulan por las citadas redes. Los repiten tanto que, al final se transforman en una falsa realidad. Me recuerda a la táctica comunicacional de los nazis, que se resume en el “miente, miente, que algo queda”, impuesto por Joseph Goebbels, líder del nazismo que hablaba con descaro del genocidio del pueblo judío.

A propósito, el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó al poder utilizando resquicios democráticos para colmar de mentiras y engaños. Hizo lo mismo que Adolf Hitler en 1933, cuando fue alcanzando mayor poder a través de una legislación democráticamente aprobada por el pueblo alemán. Repitió en campaña promesas falsas, especialmente al importante sector de latinos residentes en aquel país, recibiendo de ellos un voto mayoritario. Una vez instalado en la Casa Blanca, inició una cacería descomunal contra los latinos, acusándoles de ilegalidad y delincuencia. Dentro de cuatro días, en las elecciones para renovar gran parte del parlamento, los latinos propinarán un severo castigo a quien les engañó.

Las encuestas dan a Trump una derrota trascendente porque, con un parlamento en contra no podría continuar con su estilo agresivo, matonezco, tanto en el interior de su país, como a nivel mundial.

Los triunfos de los adláteres de Donald Trump en América Latina, producidos en gran medida por la acción descarada gracias a los fabricantes de “fakenews”, parece que comienzan a ser parados en seco. La victoria incontestable de Lula Da Silva en Brasil es un claro ejemplo. El octogenario lider izquierdista le dio un varapalo ejemplar en segunda vuelta al representante de la ultra derecha, Flavio Bolsonaro. Éste, que intentó desconocer el resultado electoral, emprendió la fuga de su país hacia Estados Unidos, en busca de asilo. Es es una contundente demostración de la deshonestidad de Bolsonaro y de la sacudida democrática de los ciudadanos brasileños. La democracia abrió sus compuertas a la verdad y al hastío popular.

Otro ejemplo paradigmático es el de Serbia. Aleksandar Vucic, lider del Partido Progresista, de tendencia neoliberal, gorbernó ese país desde el 2014 hasta su dimisión, provocada por un potente descontento estudiantil. Convocó a elecciones para el 25 de octubre, y se presentó para una nueva reelección. Fue derrotado sin paliativos, por una organización política inédita, formada por los estudiantes y con un líder nuevo, casi desconocido, Ilija Serdanovic. La consigna de este novedoso movimiento señalaba la lucha contra la corrupción y recuperación de conquistas sociales, desaparecidas de la gestión gubernamental.

Estas son demostraciones de una reacción en cadena de que el miedo a la ultra derecha, a sus métodos violentos, a las amenazas constantes y a los engaños flagrantes, ya no asustan a las grandes mayorías populares. Por lo tanto, es una victoria muy significativa de la propia Democracia.

Si la usan con fines perversos, tergiversando sus fundamentos básicos desde su surgimiento, hace ya varios siglos, también es capaz de otorgar las armas necesarias para barrer las malas prácticas y los abusos dentro de las sociedades. Y la principal de todas estas armas, es el voto secreto, libre y soberano.

 

 

 

Miguel Ángel San Martín
Miguel Ángel San Martín
Periodista, Locutor y Comentarista Deportivo. Nació en Santiago de Chile (1943). Su carrera ha transcurrido entre Chile, Cuba, Alemania y España, país donde reside en la actualidad.

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