Gendarmería trasladó a Mauricio Hernández Norambuena hasta el Recinto Especial Penitenciario de Santiago, REPAS, desde Rancagua, donde se encontraba cumpliendo condena, pese a los informes negativos sobre la cárcel capitalina emitidos el año pasado.
La institución afirmó que se trata de una decisión técnica y normativa, que responde a medidas de seguridad penitenciaria por tratarse de un interno de alta connotación pública, por lo que su perfil criminógeno hizo recomendable su traslado al recinto de alta seguridad.
Sin embargo, familiares del condenado señalaron que en el comunicado de Gendarmería no hay ninguna justificación técnica para sostener el traslado. En el REPAS las condiciones son más duras e intensas que en Rancagua, con menos visitas, las encomiendas más restringidas, y el contacto con otros reclusos es muy limitado.
Las duras condiciones de la REPAS
En septiembre del año pasado, Hernández Norambuena recibió la visita del Jefe del Departamento de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, Fernando Mardones Vargas, para verificar las condiciones de reclusión, ocasión en que se impuso de la preocupación por el traslado al REPAS, ocurrido el viernes 29 de agosto, desde el Hospital Penitenciario.
En la entrevista señaló que requería ser trasladado al Complejo Penitenciario de Rancagua, unidad penal donde cumplía condena antes de su hospitalización en el Hospital Penitenciario por razones de salud. Hernández Norambuena indicó que percibe su traslado al REPAS como un castigo por parte de Gendarmería de Chile. Afirmó que su ingreso al REPAS constituye un retroceso en su proceso de cumplimiento de condena, lo afecta profundamente en lo anímico y deteriora su salud. Señaló que nadie le ha informado las razones objetivas de su traslado al REPAS y que cuando se las consultó al Alcaide del REPAS, éste manifestó estar tan sorprendido como él.
En cuanto a las condiciones de reclusión, indicó que fue ubicado en una celda que hasta dos días antes había sido ocupada por un ciudadano peruano con tuberculosis. Aseguró que el REPAS es “perjudicial” para su salud, ya que es una persona adulta mayor (67 años). Expresó textual: “Me quieren enfermar de neumonía”, aludiendo al frío que pasa durante las noches, pese a que dice que utiliza tres frazadas fiscales. Indicó además: “Cuando entro a mi celda tengo que meterme en la cama de inmediato porque el suelo está todo mojado y no se puede hacer nada por el frío. Hay solo agua helada y no hay vidrios en las ventanas. Padezco dolor crónico por artrosis en las rodillas. En Rancagua el tribunal me había autorizado que me visitara un tens (técnico en enfermería de nivel superior)”. Continuó relatando sobre los efectos que tiene la reclusión en el REPAS para su salud: “Mi traslado es un atentado a mi salud, este régimen es para disciplinar a presos, pero yo llevo mucho tiempo con conducta muy buena (desde noviembre de 2021). Todo esto es para dañarme”. Indicó adicionalmente que duerme solo dos horas en la noche por el frío. Que está en un tercer piso y dos veces al día debe bajar y subir escaleras, lo que le provoca dolor en las rodillas. Refirió también que solo ha pedido una almohada (sufre dolor de cuello), una muda de ropa y dos libros, pero que no quiere pedir más cosas porque no quiere que se normalice su permanencia en el REPAS.


