Mujeres periodistas en Irán: encarceladas, difamadas, pero no vencidas

Este artículo publicado por el portal de noticias DW.com que reproducimos íntegramente, aborda el caso de Niloufar Hamedi y Elahe Mohammadi, actualmente privadas de libertad. El único cargo que pesa en su contra es el de «conspiración» y no tienen contacto con sus abogados. El régimen iraní les teme por haber informado la muerte de Jina Mahsa Amini.


Nunca antes habían sido detenidas tantas mujeres periodistas en Irán. Entre ellas están Niloufar Hamedi y Elahe Mohammadi. Se les acusa de «conspiración contra la seguridad nacional». Niloufar Hamedi, de 30 años, trabajó durante mucho tiempo como reportera deportiva para «Shargh», uno de los diarios más importantes de Irán. Su abogado afirma que a Hamedi no se le permite ponerses en contacto con él. Además, se están difundiendo mentiras sobre Niloufar Hamedi y su colega Elahe Mohammadi.

Las dos periodistas estuvieron entre las primeras en informar de la muerte de Jina Mahsa Amini. Nilufar Hamedi lo hizo desde el hospital donde Jina Mahsa Amini estaba en coma antes de que fuera declarada oficialmente muerta el 16 de septiembre. Hamedi fue detenida cuatro días después.

Elahe Mohammadi trabaja en el periódico «Ham-Mihan». Viajó a Saqqez, la ciudad natal de Amini, en la región del Kurdistán, al noroeste de Irán, para informar sobre el funeral de Amini, que se convirtió en una de las primeras protestas del actual movimiento. Menos de dos semanas después, ella también fue detenida.

Torturador en lista de sancionados por Estados Unidos

Según las acusaciones, Hamedi y Mohammadi estaban en contacto con servicios de inteligencia extranjeros y habían sido entrenadas por ellos, afirma el Ministerio de Inteligencia iraní y los servicios de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní en una declaración conjunta a finales de octubre.

Según dichas agencias iraníes, Niloufar Hamedi había sido entrenada en los Emiratos Árabes Unidos, Finlandia, Turquía y Sudáfrica para una guerra híbrida contra la República Islámica de Irán, especificó Ameneh Sadat Zabihpour. Zabihpour es empleado de la televisión estatal iraní y realiza regularmente «entrevistas de confesión» forzadas a presos políticos. Su nombre figura en la lista de sancionados por Estados Unidos desde mediados de noviembre.

El 16 de noviembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a seis altos directivos de la emisora estatal iraní IRIB por su papel en lo que denominó «un instrumento crucial en la campaña de represión y censura del gobierno iraní contra su propio pueblo». Lo que afirman personas como Ameneh Sadat Zabihpour es aceptado y difundido incuestionablemente por los funcionarios de la República Islámica. Por ejemplo, la acusación de la supuesta participación de las dos periodistas en una «guerra híbrida», que significa nada menos que una combinación de operaciones militares clásicas, presión económica, desinformación y manipulación.

Difamación oficial a través de redes

«Las acusaciones falsas difundidas en la red son muy peligrosas y pueden jugar después un papel decisivo en los tribunales», explica la activista de derechos humanos Shiva Nazar Ahari en entrevista con DW. Nazar Ahari es miembro del Comité de Relatores de Derechos Humanos de Irán y ha sido detenida en repetidas ocasiones y cumplido varios años de prisión en los últimos 17 años.

«Niloufar Hamedi y Elahe Mohammadi están detenidas en el ala de seguridad 209 de la prisión de Evin, en Teherán. No se sabe cuándo serán juzgadas. Sin embargo, vemos que los canales cercanos al poder del Estado difunden mentiras contra ellas y las llaman hechos. Por ejemplo, ahora circulan por la red fotos de un viaje privado a Sudáfrica para manipular al público. No es la primera vez que se acusa a las periodistas de no ser reporteras independientes y de tener vínculos con países extranjeros», dice Nazar Ahari, asilada en Eslovenia desde 2018.

Según Reporteros sin Fronteras, al menos 43 periodistas, mujeres y hombres, han sido detenidos desde mediados de septiembre. Ocho de ellos han sido liberados desde entonces. Entre los 35 que continúan detenidos hay 15 mujeres.

Las mujeres periodistas no se dejarán intimidar. Por ejemplo, la estudiante de periodismo kurda Nazila Maroufian, de 23 años. Al igual que Jina Mahsa Amini, procede de la ciudad de Saqqez. Había realizado una entrevista con el padre de Jina Mahsa Amini, en la que le explicó que su hija no tenía ninguna enfermedad previa que pudiera ser la causa de su muerte. La entrevista, titulada: «Mienten», se publicó en el sitio de noticias «Mostaghel» el 19 de octubre. Poco después, había escrito en su cuenta de Twitter: «No tengo intención de suicidarme y no tengo ninguna enfermedad preexistente. Me alegro de haber realizado y publicado esta entrevista». Maroufian fue detenida el 30 de octubre.

Christian Mihr, director de Reporteros sin Fronteras, concluye que «el régimen iraní quiere suprimir sistemáticamente las voces de las mujeres».