«La Selección de la Libertad Avanza»
Argentina 2026. El técnico no es Scaloni. Es Milei. Traje azul, patillas recortadas y una motosierra en el banco. No grita «dale campeón», grita «¡AFUERA LOS ZURDOS!»
El planteo táctico es nuevo: 4-4-2-1-Libertad.
– Arquero: El Banco Central. Ataja todo, pero cada pelota que saca vale el doble.
– Defensores: Cuatro leones. Dicen que marcan al hombre, pero en realidad marcan precios.
– Mediocampo: Viven tocando para atrás. Le dicen «ajuste fiscal». La gente aplaude porque «es por el bien del equipo».
– Delanteros: Messi volvió, pero juega 15 minutos y se va a firmar contratos. De Paul mete centros y grita «¡VLLC!». Y el 9 es un meme que corre sin pelota buscando el dólar.
El himno suena distinto. Antes decía «sean eternos los laureles». Ahora la hinchada agrega: «y que no haya cepo».
Llega el partido clave: España vs Argentina. Estadio lleno, banderas celestes y blancas. Minuto 37: tiro libre para Argentina. Milei agarra la pelota, mira al arco y en vez de patear, da un discurso de 20 minutos sobre la emisión monetaria. El árbitro lo amonesta por demorar. La tribuna responde: «¡Que lo saquen! ¡No, esperá, que es el único que patea fuerte!».
Minuto 89, goooooollll, de España 1-0. De repente, desde la popular argentina se escucha un cántico nuevo, a 200 decibeles:
«¡Ole, ole, ole, ole, Malvinas, argentinas!»
Milei toma el micrófono de la cancha: «Señores, las Malvinas fueron, son y serán argentinas. Y si no, las privatizamos y vemos quién las administra mejor, aunque perdimos la guerra e Inglaterra es el dueño».
La AFA aplaude. La FIFA hace que no entiende.
Termina el partido. 1-0. Pero en Argentina ganamos igual, porque moralmente fuimos superiores, futbolísticamente fuimos intensos, y económicamente… bueno, eso lo vemos mañana cuando abran los mercados.
El DT junta a todos: «Muchachos, no metimos goles, pero bajamos la inflación del partido anterior. Eso es ganar. Y recuerden: no hay plata, pero hay selección. No hay plata, pero hay Malvinas. Y no hay plata, pero hay aguante».
La gente se va del estadio cantando, comprando pan a precio nuevo y discutiendo si el próximo partido es contra el FMI.
Porque en Argentina hasta perder 1-0 es épico, Gira, Giraaaa


