Greenpeace alerta sobre minería en aguas profundas

La alta mar cubre el 61% de los océanos del mundo y ocupa el 70% del espacio vital de nuestro planeta, incluyendo la tierra y el mar. Estas aguas internacionales albergan una riqueza asombrosa de vida y ecosistemas marinos. Son cruciales para muchos de los procesos clave que sustentan la vida en nuestro planeta azul, incluida la mitigación del cambio climático.

Pero en las últimas décadas la vida en alta mar ha disminuido bajo el creciente impacto de múltiples presiones humanas, lo que llevó a las Naciones Unidas a iniciar un proceso para reformar la gestión de las aguas internacionales. En marzo de 2023 se hizo historia cuando la ONU acordó finalmente un nuevo Tratado Mundial sobre los Océanos. Este Tratado es una poderosa herramienta que puede ayudar a proteger al menos el 30% de los océanos para 2030.

La amenaza de la minería en los océanos

Los Estados deben decidir una suspensión de la minería en aguas profundas. La minería en aguas profundas es
incompatible con un futuro sostenible. Para evitar el daño ineludible e irreversible que causaría la minería de los
fondos marinos, los gobiernos deben asegurarse de que la minería en aguas profundas no comience en ningún lugar
de los océanos del mundo, incluso fuera de los santuarios oceánicos.

Para hacer esto, además de ratificar el Tratado Global de los Océanos, los gobiernos deben trabajar mancomunadamente en la Asamblea de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos para aprobar una
política general sobre una suspensión. A partir de agosto de 2023, más de 20 gobiernos del Pacífico, América Latina
y Europa apoyan la introducción de una moratoria o una suspensión preventiva en la minería de fondos marinos y
están coordinando activamente para lograrlo en el seno de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos en los
próximos años.

El Tratado Mundial de los Océanos es una herramienta poderosa. Ya en ejecución, los gobiernos podrán utilizarlo para establecer santuarios oceánicos en alta mar que abarquen al menos un 30% del océano. Pero el tiempo para
cumplir el objetivo 30×30 se agota y las amenazas al océano se multiplican. Los Estados deben aprovechar el creciente impulso a favor de la protección de los océanos y actuar cuanto antes.

El tiempo se acaba, y alcanzar este objetivo exigirá una respuesta política firme y urgente. Este informe ofrece vías de actuación claras para cruzar la línea de meta y ayudar a que los océanos vuelvan a prosperar.

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