La decisión del presidente José Antonio Kast de no realizar un acto oficial de conmemoración por los 53 años del golpe de Estado de 1973 abrió un duro debate entre el Ejecutivo y la oposición. En lugar de un acto central en el Palacio de La Moneda, el mandatario encabezó una agenda de trabajo en la Región de Los Ríos, manteniendo la actividad habitual del Gabinete.
La postura del Ejecutivo: Normalidad laboral y mirada a 50 años
Desde el Gobierno, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, fundamentó la postura oficial señalando que el 11 de septiembre es una jornada que en cada hogar chileno «se vive con distintas sensibilidades» y formas de memoria. Pavez afirmó que la administración aborda la fecha con un «profundo respeto», pero sostuvo que la convicción de las autoridades es que «nuestro deber es mirar los próximos 50 años y no tanto los 50 años que ya pasaron».
En esa línea, el subsecretario enfatizó que la forma de enfrentar la jornada fue mediante un día de trabajo regular en las distintas carteras, evaluando los primeros seis meses de gestión. Asimismo, respecto a los servicios religiosos en la sede de Gobierno, precisó que las actividades litúrgicas habituales se mantuvieron dentro de la normalidad del funcionamiento de La Moneda.
Las críticas de Carolina Tohá: «Una falta de respeto con las personas que sufrieron»
Por su parte, la exministra del Interior y excandidata presidencial, Carolina Tohá, acusó que la decisión de Kast constituye un «error histórico» y cuestionó que el mandatario hiciera hincapié en sus seis meses de administración en lugar de la conmemoración nacional. Tohá aseveró que el jefe de Estado sostiene una postura que «contradice todo lo que hemos construido desde el retorno a la democracia», etapa en la que se ha recordado la fecha como un hito oscuro en el que se rompió la convivencia y las instituciones.
La exsecretaria de Estado tildó la omisión oficial como una «falta de sensibilidad» y una «falta de respeto» hacia las víctimas del régimen militar. Finalmente, advirtió sobre el riesgo de no mantener actos de memoria institucional, remarcando que «los países que no recuerdan renuncian a aprender de su historia» y concluyendo que «Chile necesita aprender de su historia para no repetirla».



