Tras casi cuatro meses de diligencias, la Policía de Investigaciones (PDI) concluyó que en el presunto secuestro y agresión denunciados por el exconstituyente Rodrigo Rojas Vade «no ha sido posible establecer la participación de terceros». La unidad especializada de la BIPE, encargada de casos de alta complejidad como los del Tren de Aragua, determinó que el incidente fue en realidad una «puesta en escena tan objetiva, un modo tan evidente» que no registra precedentes en sus investigaciones previas.
Los hechos se remontan al inicio del gobierno de José Antonio Kast, cuando Rojas Vade fue encontrado inconsciente y amarrado en la Ruta 78, cerca de Pomaire, con rayados en sus brazos que decían «Viva Kast» y «No + Zurdos». Aunque inicialmente el caso fue abordado como un posible ataque de grupos de extrema derecha, la investigación, según reveló en exclusiva T13, dio un giro radical al detectar que el exconvencional enfrentaba problemas de consumo de drogas tras el escándalo de 2021, cuando reconoció que «había inventado que estaba enfermo de cáncer».
Evidencias del montaje
Las pruebas acumuladas por los detectives debilitaron rápidamente la versión del asalto. Entre los hallazgos más relevantes se cuenta que «en la pieza de Rojas Vade encontraron unas amarras plásticas» casi idénticas a las que tenía puestas al ser rescatado. Asimismo, los informes médicos del Hospital San José indicaron que las lesiones eran «sólo de heridas superficiales» y que su estado de inconsciencia era atribuible a una sobredosis y no a un traumatismo cerebral, lo que reforzó la teoría de «una situación inventada».
Por su parte, el subprefecto Hassel Barrientos, jefe de la BIPE, señaló que el relato del afectado carece de coherencia fáctica. Según Barrientos, Rojas Vade afirma que «tiene una laguna mental. Se acuerda cuando va por la ruta hasta un instante que pierde la memoria, pero no recuerda más antecedentes», una versión que resulta inusual para víctimas de delitos traumáticos reales que suelen recordar detalles de los vehículos o agresores.
Cierre del caso
El jefe policial fue enfático al declarar que «las diligencias están agotadas» y que los peritajes finales, incluyendo el cotejo del material de las amarras, confirmarían en un alto porcentaje que se trata del mismo producto hallado en su domicilio. A pesar de la gravedad de la simulación, no se perseguirá el delito de «autosecuestro», debido a que la denuncia original fue realizada por una vecina y no por el propio involucrado, por lo que la causa se encamina a ser archivada bajo el argumento de que no existió intervención de otras personas.
El Ministerio Público ha manifestado su interés en «cerrar esta investigación» durante el transcurso de este mes, una vez que se recepcionen los últimos informes técnicos pendientes.


