La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados se ha transformado en el epicentro de una batalla legislativa sin precedentes. Con un «tsunami» de más de 1.500 indicaciones presentadas por la oposición al proyecto de Reconstrucción Nacional, el Ministerio de Hacienda ha debido desplegar una contraofensiva técnica para intentar salvar los plazos de la iniciativa, que apenas cuenta con unos 40 artículos.
El contraataque de Hacienda Para responder a la masiva cantidad de propuestas, el Ejecutivo ingresó un paquete de más de 20 enmiendas sustitutivas destinadas a redefinir el debate en puntos clave. Estas modificaciones, que permiten reemplazar artículos completos, buscan blindar áreas críticas del proyecto:
- Propiedad Intelectual: Se introdujo una norma para regular el uso de contenidos por parte de sistemas de Inteligencia Artificial, asegurando que no afecten la explotación normal de las obras. Además, se propuso la creación de un fondo de 70.000 UTM anuales para proteger la creación intelectual.
- Invariabilidad Tributaria: Se mantiene el plazo de 25 años para grandes inversiones, pero Hacienda incorporó mayores exigencias de fiscalización, transparencia y un sistema de arbitraje.
- Medioambiente y Vivienda: Se ajustaron los mecanismos de restitución de gastos tras la anulación de Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) y se precisaron los beneficios del IVA para viviendas nuevas.
Denuncia de «boicot» legislativo Desde el Gobierno, la lectura política es de sospecha. El ministro del Interior, Claudio Alvarado, calificó la conducta del Parlamento como «extraña» y acusó una «acción deliberada y dilatoria» por parte de la oposición. Según el secretario de Estado, la intención detrás de las 1.500 indicaciones es que los plazos y urgencias del Gobierno se vayan prolongando innecesariamente, ya que muchas de ellas serían solo de forma y no de fondo.
Votación «día y noche» Pese al bloqueo, el Ejecutivo no pretende ceder en el calendario. El presidente de la Comisión de Hacienda, Agustín Romero (Rep), confirmó que se trabajará de forma intensiva para despachar el proyecto dentro de los plazos reglamentarios.
La estrategia oficialista apunta a que, al aprobarse las indicaciones sustitutivas de Hacienda, todas las propuestas de la oposición que resulten incompatibles con la nueva redacción «se caen» automáticamente, agilizando el proceso. El objetivo final es que la megarreforma esté aprobada por la Sala de la Cámara el próximo miércoles 20, aunque para ello los parlamentarios deban trabajar «día y noche» en las sesiones de comisión.


