InicioOpinión1° de Mayo entre la bipolaridad social y el humanismo

1° de Mayo entre la bipolaridad social y el humanismo

Por Ricardo Ruiz

En este Primero de Mayo, saludamos con orgullo a cada trabajador y trabajadora que da vida a la red pública asistencial del país. No se trata de solo un día de descanso, sino un momento de reflexión profunda sobre la identidad y el valor del esfuerzo diario del funcionario del sector. En un mundo que a menudo olvida que la riqueza de una nación reside en sus manos trabajadoras y no en sus cifras financieras, reafirmamos que esta infatigable labor en salud es el pilar que sostiene la dignidad del 85% del pueblo chileno

El escenario que enfrenta esta ciudadanía, confuso y sinuoso, no es producto del azar. Es el desenlace previsible de una fractura profunda entre nuestra realidad política y nuestra cultura vivencial. Habitamos un sistema que, por esencia, promueve el individualismo y el éxito personal como único norte, mientras que, paradójicamente, como colectivo exigimos derechos fundamentales que solo pueden garantizarse desde lo común: educación, vivienda y salud pública.

Esta dicotomía nos sitúa frente a una pregunta institucional que aún no logramos dirimir: ¿qué Estado de Derecho estamos defendiendo como trabajadores?. Hemos transitado por dos procesos constituyentes fallidos que ilustran nuestra propia contradicción. El primero, una propuesta de sociedad de derechos que careció de sustento cultural para prosperar; el segundo, un intento de profundizar un modelo neoliberal con un Estado mínimo, que tampoco encontró eco en la ciudadanía.

Esta «bipolaridad social» se refleja incluso en nuestra representación política, donde la alternancia entre liderazgos de polos opuestos es el corolario de una nación que parece haber perdido su centro. Nos hemos convertido en una sociedad que, a ratos, prefiere el desvelo por los juegos de azar y la ilusión de la riqueza inmediata —una suerte de metafísica irreal— por sobre el camino del esfuerzo, la constancia y el reconocimiento de nuestras propias carencias.

Como trabajadores de la salud pública, sabemos que el desarrollo de un país no se mide por la acumulación material, sino por la calidad humana de sus instituciones. El avance real se construye en el día a día de nuestros hospitales y consultorios, allí donde el compromiso con el usuario desafía la precariedad presupuestaria.

En este Primero de Mayo, la invitación es a rescatar el humanismo en nuestras raíces. Los tiempos que vienen se vislumbran tormentosos y escabrosos, pero la solidaridad y la colaboración son las cuerdas que nos permitirán salir adelante. Es por ello que, desde la Confederación FENATS Unitaria, la organización más numerosa de trabajadores de la salud pública en Chile, reafirmamos nuestra voluntad de construir un espacio de cobijo y fraternidad.

Hoy, más que nunca, debemos entender que el éxito de la salud pública depende de nuestra capacidad de diálogo y de la fortaleza de nuestra unidad gremial. Celebramos a los trabajadores y trabajadoras que, a pesar de las contradicciones de un sistema que los invisibiliza, siguen siendo el motor que garantiza la dignidad sanitaria de todo un país.

Ricardo Ruiz, es presidente nacional Confederación FENATS Unitaria

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