El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, tomó la ofensiva legal este lunes tras el episodio sufrido por el escritor y comunicador Fernando Villegas en su domicilio. La autoridad comunal anunció la interposición de una querella criminal contra quienes resulten responsables del despliegue de un artefacto explosivo simulado y panfletos amenazantes en la vivienda del autor.
Un ataque diseñado para generar terror «Esto no fue una casualidad ni una simple amenaza», sentenció el edil al confirmar que el dispositivo contaba con cables y sistemas de ruido expansivo diseñados específicamente para simular una bomba real, lo que obligó a una intervención de emergencia del GOPE de Carabineros cerca de la medianoche. El incidente, registrado en calle Santa Julia, incluyó el descubrimiento de una bolsa de papel con un mecanismo de relojería y una botella con líquido acelerante en el acceso principal del inmueble.
El foco en la violencia política La acción judicial liderada por Sichel busca poner un límite a lo que califica como una «violencia política que se está tomando las calles», advirtiendo sobre el peligro de que estas tácticas se normalicen en la discusión pública. El acto fue reivindicado por una organización denominada “Frente Rebelde”, la cual dispersó 40 panfletos con la imagen de Ernesto “Che” Guevara y consignas directas contra Villegas, tildándolo de «fascista» y asegurando que este episodio es solo un primer aviso.
Vigilancia permanente en el sector Mientras Carabineros analiza las cámaras de seguridad para rastrear el origen de los mensajes e identificar a los responsables, la Municipalidad de Ñuñoa ha decretado un punto de resguardo permanente y rondas preventivas en las inmediaciones de la propiedad. Esta medida de seguridad busca no solo proteger la integridad del comunicador, sino también mitigar la alta conmoción vecinal provocada por el operativo policial y la naturaleza del artefacto.


