Lo que comenzó como una desesperada fuga por el sur de Chile terminó entre cánticos religiosos y una confesión que desafía toda lógica forense. Emanuel Ochoa Navia, el joven de 24 años acusado de asesinar a su sobrina, la estudiante de veterinaria Francisca Millahual, se encuentra hoy tras las rejas luego de que su intento de refugio espiritual en Lanco se convirtiera en su propia trampa,,.
El «milagro» de la captura Tras permanecer prófugo desde el 7 de abril, Ochoa intentó mimetizarse en un culto evangélico en la Región de Los Ríos,. Sin embargo, la fe de los asistentes no fue ciega: lo reconocieron de inmediato y, en un acto que mezcló la persuasión religiosa con el deber civil, lo convencieron de entregarse a la justicia tras permitirle asearse y comer en un domicilio particular,,. La PDI, que ya le seguía los pasos mediante cámaras de vigilancia y sabía que se había deshecho del arma en Temuco, solo tuvo que esperar a que el sospechoso saliera de la iglesia hacia la comisaría más cercana,,.
Una defensa que roza lo imposible Durante su formalización este lunes, la estrategia de Ochoa dejó estupefactos a los presentes. Aunque reconoció que el arma homicida era suya, su versión de los hechos intenta exculparlo del disparo: aseguró ante el fiscal que fue la propia Francisca, de apenas 20 años, quien tomó la pistola y comenzó a accionarla hacia su propia cara,. Esta tesis de «autodisparo» choca frontalmente con el hallazgo del cuerpo, el cual fue encontrado por su abuela envuelto en sábanas, una escena que para el Ministerio Público es incompatible con un suicidio y apunta a un femicidio consumado,.
Las sombras de la infancia El valor agregado de esta investigación judicial radica en los perturbadores antecedentes de una relación familiar quebrada hace años. El fiscal Patricio Montecinos reveló testimonios que sitúan a Ochoa en un episodio de abuso ocurrido cuando él tenía 10 años y la víctima solo 6, momento en que fueron sorprendidos en una situación que le prohibió volver a la casa de su sobrina durante años,. Este «fantasma» del pasado reapareció la noche del crimen, cuando el imputado fue la última persona en ver con vida a Francisca mientras ella cuidaba las mascotas de su abuela,.
Justicia en marcha El Juzgado de Garantía de Temuco no dio crédito a la teoría del «choque» emocional planteada por la defensa y decretó la prisión preventiva para Ochoa, fijando un plazo de seis meses para la investigación por femicidio y porte ilegal de armas,,. Mientras el país observa con horror los detalles de este caso, la justicia busca determinar si hubo más implicados en una tragedia que, lejos de ser un accidente, parece ser el cierre violento de un ciclo de agresiones que la familia nunca pudo detener,.


