La seguridad en las pistas del Aeropuerto LaGuardia de Nueva York ha entrado en una fase de revisión crítica tras un accidente que costó la vida a los dos tripulantes de un vuelo de Jazz Aviation que operaba para Air Canada. El incidente ocurrió el domingo cerca de las 11:40 de la noche, cuando la aeronave, un Bombardier CRJ, colisionó violentamente contra un vehículo de rescate y extinción de incendios de la Autoridad Portuaria en la Pista 4.
Un error de coordinación bajo la lupa El foco de la investigación se centra ahora en una posible falla de comunicación sistémica, ya que los informes preliminares indican que tanto el avión como el camión de emergencia contaban con autorización simultánea para estar en la pista. Mientras el vuelo aterrizaba, el vehículo de emergencia se desplazaba para responder a un incidente distinto, lo que provocó un impacto que dejó el morro del avión totalmente aplastado y la cabina destrozada. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) deberá determinar cómo se produjo esta autorización dual en un entorno de alta precisión.
El saldo de una colisión en pista El impacto fue letal para el piloto y el copiloto, quienes recibieron la fuerza total del choque debido a la posición baja del morro de la aeronave al momento de la colisión. Además de las víctimas fatales, 41 personas fueron trasladadas a centros hospitalarios, incluyendo a 39 pasajeros y dos oficiales que viajaban en el camión de bomberos, quienes sobrevivieron tras salir despedidos del vehículo. Una de las imágenes más impactantes captadas por los equipos de emergencia fue el hallazgo de una azafata fuera del avión, aún sujeta a su asiento auxiliar por el cinturón de seguridad.
Parálisis en el terminal aéreo Como consecuencia directa del accidente y para facilitar las pericias, el aeropuerto cerró todas sus operaciones desde las 3:00 de la madrugada del lunes. Se espera que las pistas permanezcan inhabilitadas al menos hasta la tarde de hoy para permitir una investigación exhaustiva de los escombros y cables que quedaron esparcidos en la zona de contacto. Este suceso reabre el debate sobre la seguridad en las incursiones de pista y la necesidad de elevar los estándares de alerta cuando vehículos de emergencia deben cruzar áreas activas de aterrizaje.


