La crisis energética global, impulsada por el conflicto bélico entre Irán, Estados Unidos e Israel, ha puesto al Gobierno de Chile en una posición financiera insostenible. Con el precio del petróleo Brent alcanzando los 112 dólares por barril, el Ministerio de Hacienda ha confirmado que el costo de mantener el subsidio a las bencinas asciende a 200 millones de dólares semanales, una cifra que obliga a una reestructuración inmediata del sistema de protección al consumidor.
El fin de la contención de precios El Ejecutivo alista para este lunes o martes un anuncio que modificará el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) mediante decretos y proyectos de ley. El cambio fundamental reside en la velocidad del traspaso de costos: si hasta ahora los aumentos tenían un tope de 30 pesos por litro, la nueva normativa permitiría incrementos de hasta 50 pesos. Esta medida busca sincerar el valor de la energía, evitando que el Estado agote sus recursos frente a un valor del crudo que se ha duplicado en el mercado internacional.
La amenaza de una inflación al 4% Expertos académicos advierten que este ajuste tendrá una repercusión directa y severa en el costo de la vida. Desde el Centro de Investigación de Empresa y Sociedad de la UDD (CIES-UDD), se proyecta que, de eliminarse o debilitarse significativamente el Mepco, la inflación anual podría escalar rápidamente hacia el 4%, superando la meta del 3% establecida por el Banco Central. Por su parte, el Ministerio de la Segpres estimó que el impacto inflacionario podría alcanzar un punto porcentual en un solo mes debido al encarecimiento de la cadena logística y el transporte.
Medidas de mitigación y presión gremial Consciente del impacto social, el plan diseñado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, contempla lo que califican como «acupuntura» financiera: inyección de recursos específicos para suavizar el alza de la parafina y apoyos al transporte público. Sin embargo, la tensión con los gremios de carga y pasajeros va en aumento. Mientras la Confederación Nacional del Transporte de Carga (CNTC) y Fenabus advierten que los mayores costos se traspasarán inevitablemente a tarifas y fletes, los camioneros ya han deslizado la posibilidad de movilizaciones si no se elimina el impuesto específico a los combustibles.
El escenario futuro permanece atado a la geopolítica. La amenaza de un cierre en el Estrecho de Ormuz por parte de Irán, en respuesta a posibles ataques estadounidenses a su infraestructura energética, mantiene a los mercados en una incertidumbre que podría profundizar aún más el shock de precios en Chile. En este contexto, la administración de José Antonio Kast apuesta por un «realismo económico» que, aunque doloroso para el bolsillo mensual, busca preservar la estabilidad de las arcas públicas frente a una guerra que parece lejos de terminar.



