El cambio de mando en Chile no solo trajo caras nuevas a La Moneda, sino el inicio de una silenciosa pero profunda batalla por el control del mercado laboral. Con la instalación del gabinete de José Antonio Kast, la emblemática Ley de 40 horas y la reforma de Sala Cuna Universal se han transformado en el primer gran tablero de ajedrez donde el nuevo oficialismo y la oposición medirán fuerzas.
La estrategia de la «revisión administrativa» Aunque el flamante ministro del Trabajo, Tomás Rau, confirmó que el calendario de reducción de jornada —que bajará a 42 horas este 26 de abril— se mantiene por ahora, el tono del Gobierno es de sospecha hacia la herencia recibida,. Rau ha sido enfático: su prioridad es «revisar todo aquello que ha frenado el empleo»,.
La clave del valor agregado en este análisis no está en una derogación masiva, sino en la vía administrativa. Desde el oficialismo, figuras como Luis Pardo (RN) ya adelantan que, si bien no se cambiará la ley de inmediato, se buscará modificar mediante la Dirección del Trabajo la forma en que se promedia la jornada, buscando una flexibilidad que la administración anterior evitó,. El argumento de los Republicanos es directo: es hora de priorizar los «derechos de los desempleados» por sobre el encarecimiento del costo laboral,.
El «muro» del Frente Amplio La respuesta desde la vereda opuesta no se hizo esperar. El senador electo Diego Ibáñez (FA) lanzó una advertencia que marca el fin de cualquier «luna de miel» política: «Si se ponen creativos con nuestras reformas, nos van a encontrar»,. Para el progresismo, los avances en sueldo mínimo y jornada laboral son conquistas que «envejecerán bien» y que defenderán de forma «implacable»,.
Pragmatismo o «aplanadora» La gran duda que recorre los pasillos del Congreso es si el Gobierno de Kast podrá avanzar en esta reingeniería sin enfrentar un bloqueo total. Ibáñez ya reconoció que el bloque opositor ha debido pactar con el Partido de la Gente (PDG) por puro pragmatismo, buscando evitar que la «aplanadora» de la derecha pase por encima de la fiscalización y los contrapesos necesarios,.
Mientras el Ministerio del Trabajo prepara una batería de decretos y normas regulatorias para incentivar la inversión, la oposición se atrinchera en la defensa de los derechos de las mujeres y la conciliación familiar,,. Lo que está en juego en las próximas semanas no es solo una hora menos de trabajo, sino el modelo de protección social que regirá a Chile por los próximos cuatro años.


