La relación diplomática entre Chile y Estados Unidos enfrenta una tormenta de proporciones tras la sorpresiva decisión de Washington de restringir el visado a tres figuras del Ejecutivo. La medida, que afecta al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, y a los militantes comunistas Claudio Araya (subsecretario de Telecomunicaciones) y Guillermo Petersen (jefe de gabinete de la Subtel), responde a una acusación directa: afectar la “seguridad regional” y poner en riesgo “infraestructuras críticas de telecomunicaciones en el continente”.
La apuesta por el «Chile China Express»
El epicentro del conflicto es el ambicioso proyecto que busca unir Valparaíso con Hong Kong mediante un cable submarino de fibra óptica de la empresa China Mobile International. Según consigna el medio Ex Ante esta iniciativa permitiría que el flujo de datos entre Sudamérica y Asia evite las rutas que hoy están bajo la esfera de influencia estadounidense, un movimiento que ha encendido todas las alarmas en la Casa Blanca.
A pesar de las advertencias, el subsecretario Araya ha mantenido una postura firme, priorizando la viabilidad del proyecto por sobre las tensiones geopolíticas. En una reciente entrevista, el ingeniero civil electrónico y primer comunista en liderar la Subtel fue tajante al señalar: “Nosotros no tomamos en cuenta variables políticas, sino técnicas (…) Si cumplen con los requisitos técnicos, el cable debería autorizarse”. Según sus proyecciones, la definición de esta concesión estaría “a semanas de saberlo”.
Los perfiles tras el proyecto
La gestión de este cable ha sido impulsada por una dupla estratégica. Por un lado, Araya, con una vasta trayectoria en el sector privado y público; por otro, su mano derecha, Guillermo Petersen, sociólogo y exdirigente estudiantil calificado en 2011 como uno de los líderes de la facción “ultra”.
Petersen ha sido pieza clave en las tratativas, sosteniendo reuniones con altos ejecutivos chinos para analizar el “marco normativo chileno en Telecomunicaciones” y las “proyecciones tecnológicas para Chile”. Sin embargo, su perfil también ha generado ruido por antiguos mensajes en redes sociales donde reivindicaba figuras como Hugo Chávez o la “Operación Siglo XX del Frente Patriótico Manuel Rodríguez”.
Sombras administrativas: El caso de la licencia en Europa
Al complejo escenario diplomático se suma un flanco interno que debilitó la gestión de la Subtel. Se trata del escándalo protagonizado por Raúl Domínguez, exjefe de división de la entidad y compañero de colegio del Presidente Gabriel Boric.
Domínguez acompañó a Araya en un viaje oficial a China en 2023, pero extendió su estancia para irse de vacaciones a Europa utilizando una licencia médica irregular. Tras una denuncia, la Contraloría confirmó que el funcionario “habría permanecido en Europa durante los días en que solicitó licencia médica”, lo que finalmente obligó a Araya a aceptar su renuncia en mayo pasado.
Mientras La Moneda intenta contener el impacto de estas sanciones, queda claro que la soberanía digital de Chile se ha transformado en el nuevo tablero de ajedrez donde las potencias mundiales no están dispuestas a ceder terreno.


