Lo que comenzó como una diferencia de criterios escaló este martes a un conflicto diplomático y digital de proporciones. El dueño de la red social X, Elon Musk, arremetió con dureza contra el presidente de España, Pedro Sánchez, luego de que este anunciara desde Dubái una serie de medidas restrictivas para las plataformas digitales, incluyendo la prohibición de acceso a menores de 16 años.
«Dirty Sánchez» y las duras acusaciones de Musk La molestia del magnate estalló tras conocerse el plan de La Moncloa para aumentar el control sobre el ecosistema online. En una publicación en su propia red social, Musk no se guardó nada: «Dirty Sánchez es un tirano y un traidor al pueblo español», disparó el multimillonario, utilizando un apodo despectivo que, además de ser un ataque personal, posee una connotación escatológica y sexual.
El ataque de Musk no fue al azar, sino que respondió directamente a un video de la intervención de Sánchez en la Cumbre Mundial de Gobiernos, donde el mandatario español defendió la necesidad de intervenir en lo que calificó como un «salvaje oeste digital».
El plan de España: Responsabilidad penal para directivos Las medidas anunciadas por Sánchez buscan terminar con lo que el Gobierno español considera un «estado fallido» en las redes sociales, donde las leyes se ignoran y los delitos se toleran. El paquete legislativo contempla cinco ejes clave, entre los que destaca que los directivos tecnológicos —incluyendo al propio Musk— deberán asumir responsabilidad penal por las infracciones y el contenido ilegal que circule en sus plataformas.
Además, el Ejecutivo español pretende tipificar como delito la manipulación de algoritmos y crear un sistema de rastreo para establecer una «huella de odio y polarización». Sánchez fue enfático al señalar que «nuestros niños están expuestos a un espacio en el que nunca deberían navegar solos, un espacio de adicción, abusos, violencia, pornografía, manipulación», sentenciando que no permitirán más este tipo de situaciones.
El foco en Grok y la tensión con Europa Un punto que irritó especialmente al dueño de Tesla fue la mención directa a su herramienta de inteligencia artificial, Grok. Sánchez adelantó que trabajará junto a la Fiscalía para investigar posibles infracciones legales de plataformas como Grok, TikTok e Instagram, acusando a la IA de Musk de generar «contenido sexual ilegal».
Este episodio es el último capítulo de una relación cada vez más tensa entre el magnate y la Unión Europea. Cabe recordar que, en diciembre pasado, Bruselas multó a X con 120 millones de euros por falta de transparencia y «diseño engañoso». Actualmente, la Comisión Europea también mantiene una investigación abierta sobre la red social por la creación de imágenes sexualizadas y desnudos sin consentimiento mediante inteligencia artificial.
Sánchez cerró su intervención en Dubái asegurando que España tendrá «tolerancia cero» en estas materias y que defenderán su «soberanía digital contra cualquier tipo de coerción extranjera». Por ahora, el conflicto sigue al rojo vivo en la esfera digital, marcando un precedente sobre cómo los estados buscan regular el poder de los gigantes tecnológicos.


