A pesar del amplio respaldo, algunas voces manifestaron matices respecto al resultado final. La diputada Camila Flores (RN), quien presidió la comisión de Defensa durante parte del proceso, reconoció que, aunque el proyecto sufrió modificaciones en la mixta que no la dejan «del todo feliz», la nueva normativa es una mejora sustancial respecto a la anterior.
En una jornada calificada como histórica por diversos sectores políticos, la Cámara de Diputadas y Diputados dio el paso final para convertir en ley el proyecto que moderniza y fortalece el Sistema de Inteligencia del Estado (SIE). Tras una extensa discusión que se prolongó por más de siete años, la iniciativa fue aprobada con un respaldo transversal de 107 votos a favor, ninguno en contra y solo tres abstenciones.
El nuevo marco legal busca robustecer la defensa de la soberanía nacional y la seguridad pública, adecuando las herramientas del Estado para enfrentar de manera eficiente los riesgos actuales, el crimen organizado y las amenazas al orden constitucional.
Consenso transversal y objetivos estratégicos
La normativa apunta a mejorar la coordinación entre los organismos de inteligencia, permitiendo una planificación y toma de decisiones que resguarde la integridad territorial y el ejercicio de las libertades ciudadanas. Según lo estipulado, los actores del sistema deberán actuar de forma preventiva y coordinada frente a peligros tanto internos como externos.
Durante el debate, el diputado Andrés Jouannet (Amarillos) destacó la relevancia del acuerdo: «Hoy día es un día muy importante para el perfeccionamiento democrático del país. Sin duda, hemos terminado la transición después de más de una década de la ley de un sistema de inteligencia. Está hecha de forma muy transversal, en general con mucho consenso y por tanto hoy día nos enfrentamos a una ley moderna que nos va a permitir enfrentar de forma distinta al crimen organizado».
En la misma línea, el parlamentario Miguel Mellado (RN) valoró la capacidad anticipatoria que entrega la ley, señalando que esta «permite al Estado anticiparse, no esperar el atentado, no esperar al funeral, sino que permite reunir información estratégica para detectar amenazas reales, proteger las rutas, las faenas, los predios de frescura crítica antes que sean atacados. Segundo, coordina de verdad a los satanismos del Estado. Hoy la información está expuesta y no se comparte».
Evolución del sistema y posturas críticas
Desde el oficialismo, el diputado Jorge Brito (FA) recordó la evolución de estos servicios en Chile, mencionando que mientras en el pasado la inteligencia militar y policial se utilizó para la persecución política, desde los años 90 se ha trabajado en consolidar una inteligencia civil estratégica basada en la confianza institucional. Por su parte, Leonardo Soto (PS) confirmó el apoyo total de su bancada al informe de la Comisión Mixta que resolvió las últimas discrepancias del texto.
A pesar del amplio respaldo, algunas voces manifestaron matices respecto al resultado final. La diputada Camila Flores (RN), quien presidió la comisión de Defensa durante parte del proceso, reconoció que, aunque el proyecto sufrió modificaciones en la mixta que no la dejan «del todo feliz», la nueva normativa es una mejora sustancial respecto a la anterior.
«No es del todo el proyecto que yo hubiese querido, sin perjuicio de aquello, es mucho mejor, muchísimo muchísimo mejor que el que la actual legislación que tenemos en nuestro país, porque la ley de inteligencia, sistema de inteligencia actual, verdaderamente no está a la altura de los desafíos que nuestro país tiene», enfatizó Flores.
Con este despacho, la ley queda en condiciones de ser enviada al Ejecutivo para su promulgación, cerrando un ciclo legislativo que busca poner al día las capacidades de análisis y protección del Estado chileno.


