Rodolfo Carter es uno de los políticos que, desde la comuna de La Florida, irrumpió con su sello antidelincuencia, derribando casas y mausoleos tomados por narcotraficantes.
Sin poder reelegirse como alcalde por cumplir su tercer periodo, se postuló como precandidato presidencial y la derecha no quiso competir con él en primarias.
Desechado por Renovación Nacional, Evopoli y la UDI, su partido, se presentó con el apoyo de republicanos a senador por la Araucanía, donde venció con la primera mayoría (92 mil votos). Hoy la derecha busca cómo deshacerse de él.
Apenas fue electo, se desplazó hasta la frontera en Arica para hacer campaña, delegado por el entonces candidato José Antonio Kast. La jugada lo posicionó en materia de seguridad, según ha dicho María Sedini, vocera del electo.
Carter tiene un futuro político que amenaza a Johannes Kaiser y a Franco Parisi, los seguros candidatos de la derecha y la centro derecha, que ya están en el punto de partida para el 2029. Como senador logra una vitrina que amplía la exposición que tenía como alcalde. Ello hace que el presidente electo esté pensando cómo apartarlo del camino.
La fórmula Desbordes
En el tercer año del gobierno de Sebastián Piñera, Mario Desbordes era presidente de Renovación Nacional y una figura de la política en ascenso. Había jugado un rol importante en el Acuerdo por la Paz firmado en el Congreso en medio del «Estallido» del 2019. Su carrera iba en ascenso y se perfilaba como candidato presidencial, hasta que…
Piñera lo sacó de la Cámara de Diputados y de la presidencia del partido al nombrarlo como ministro de Defensa, donde perdió toda figuración política y su carrera a La Moneda se frustró. Fue una jugada que incluyó al senador Andrés Allamand quien pasó a la Cancillería.
Hoy, antes que asuma en el Senado, Carter está siendo empujado por el presidente electo a renunciar para sumarse al gabinete que está formando y que se haga cargo del Ministerio de Seguridad. Esto, dirían en la Araucanía, es carne por charqui.
Carter puede durar en el parlamento 8 años, pero como ministro los que diga su jefe. Puede ser breve como Izquia Siches, como Germán Correa, y ya no tiene vuelta atrás. Relanzar su carrera política sería denunciando al nuevo gobierno, pasándose a una oposición de derecha.
Lo cierto es que la receta está más que probada. Su futuro, pudiendo haber sido senador, talvez lo devuelva a un municipio, a La Florida, en tres años más, como Lavín, Sichel y Desbordes, meros alcaldes que nunca llegarán a la presidencia de la república.


