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Inédita falla en el protocolo de inyección letal permite a una condenada a muerte sobrevivir a dos dosis en Tennessee

 

Una mujer de 50 años que llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte resistió la aplicación del fármaco en un penal de Nashville, obligando a trasladarla de urgencia a un centro médico y llevando al gobernador de Tennessee a congelar todas las ejecuciones programadas para el resto de 2026.

La ejecución de Christa Gail Pike, quien permanecía como la única mujer condenada a la pena capital en el estado de Tennessee, concluyó de forma imprevista la noche del miércoles tras sobrevivir a dos dosis del componente químico fijado por el protocolo estatal. La rea, de 50 años de edad, sobrellevó las inyecciones de pentobarbital aplicadas en el centro penitenciario de máxima seguridad Riverbend, ubicado en la ciudad de Nashville, por lo que debió ser retirada en una ambulancia para recibir cuidados asistenciales.

El procedimiento estuvo precedido por una vertiginosa disputa judicial. Una hora antes del horario fijado, un tribunal federal de apelaciones dictó una orden para frenar el proceso y revisar si en la sentencia original se evaluaron adecuadamente los antecedentes de abusos sexuales sufridos por la imputada durante su infancia. No obstante, la Corte Suprema de Estados Unidos revocó dicha suspensión minutos más tarde, despejando la vía para que el personal penitenciario procediera con la pena de muerte.

De acuerdo con los relatos de testigos y periodistas presentes en la sala de ejecución, Pike permaneció consciente tras ser atada a la camilla y llegó a consultar a los funcionarios si la sensación que experimentaba en una de sus extremidades era habitual. Ante la falta de efecto del primer suministro, el equipo a cargo administró una segunda dosis prevista para casos de falla inicial. A pesar de la recarga del producto, la reclusa continuó respirando y emitiendo intensos ronquidos, manteniéndose con vida por casi una hora antes de que se ordenara el desalojo de los observadores.

El insólito desenlace expuso una severa laguna en la normativa institucional de Tennessee. Si bien el reglamento autoriza una segunda ronda de inyecciones en caso de un fallo preliminar, la regulación carece de instrucciones sobre cómo actuar si la persona condenada permanece con vida tras agotarse esa instancia secundaria. El caso de Pike —sentenciada por el crimen cometido en 1995 contra su compañera de estudios Colleen Slemmer cuando tenía 18 años— buscaba concretar la primera ejecución femenina en esa jurisdicción en dos siglos.

Frente a la gravedad de los hechos, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, anunció la apertura de una investigación externa exhaustiva para determinar el origen del fallo y ordenó suspender por completo las ejecuciones contempladas para el año 2026. La medida paralizó de inmediato el procedimiento fijado para el 3 de diciembre contra el recluso Gary Wayne Sutton. En tanto, desde el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, su directora ejecutiva Robin Maher definió el evento como una situación completamente singular y carente de precedentes en la historia penal reciente.

 

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