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La trastienda de Eitan Bloch, el cuestionado estratega argentino de La Moneda por $6,5 millones

 

La instalación de la administración republicana en el Palacio de La Moneda trajo consigo un rediseño de los equilibrios internos en el «Segundo Piso», donde el control de la política exterior ha adquirido un protagonismo clave. En el centro de este esquema se ubica Eitan Bloch Wisniacki, un consultor de 33 años nacido en Mendoza, Argentina, y nacionalizado chileno. Desde su arribo el pasado 11 de marzo, Bloch se ha consolidado como el principal «orejero» del presidente José Antonio Kast en asuntos transfronterizos, percibiendo una remuneración bruta de 6,5 millones de pesos mensuales (poco más de 5,5 millones líquidos), según informó el medio Interferencia.

Sin embargo, su figura ha quedado en medio del debate público debido a una doble tensión: por un lado, la vacuidad y el carácter repetitivo de sus informes de actividades ante Transparencia; por el otro, las evidentes descoordinaciones diplomáticas del Ejecutivo frente a las fronteras con Argentina.

El dilema de la transparencia en cargos de confianza

La controversia administrativa sobre Bloch radica en la rendición de sus labores. Una revisión a sus informes mensuales cargados en el Portal de Transparencia entre marzo y julio revela que los documentos son prácticamente un calco exacto entre sí. Mes a mes, el asesor ha consignado de manera genérica las mismas cuatro tareas asociadas al seguimiento de compromisos presidenciales y la coordinación con contrapartes técnicas, sin individualizar reuniones, minutas estratégicas, gestiones específicas o productos concretos que justifiquen el alto monto asignado a sus honorarios.

Este escenario abre un flanco interpretativo complejo para el Gobierno. Los cargos de asesoría política directa en el Segundo Piso suelen operar bajo la lógica de la confianza extrema y la informalidad constructiva, donde el valor real del asesor se mide en su influencia diaria y su capacidad para apagar incendios, más que en la burocracia de un informe mensual. No obstante, cuando los honorarios bordean el tope de la escala pública, la falta de especificidad en las rendiciones choca con las demandas ciudadanas de transparencia activa. Al presentarse reportes sin sustento de productos concretos, la Moneda se expone a críticas por el uso de recursos públicos en cargos que la oposición suele tildar de discrecionales.

Un puente político y diplomático

Para comprender el peso de Bloch en La Moneda es necesario revisar su trayectoria, la cual desmiente la etiqueta de un técnico convencional. Formado en comunicación política, su ascenso político se consolidó a través de redes transversales y estratégicas: dio sus primeros pasos en 2020 asesorando al exdiputado de la Democracia Cristiana Gabriel Silber, quien posteriormente lo recomendó para trabajar en la Embajada de Israel en Santiago junto a los embajadores Marina Rosenberg y Gil Artzyeli.

Su ingreso al núcleo del Partido Republicano se pavimentó gracias a su amistad con Antonio Barchiesi, uno de los fundadores del partido, con quien coincidió en un magíster en la Universidad Adolfo Ibáñez. Bloch representa el nuevo perfil de cuadros que el oficialismo ha promovido para profesionalizar su gestión de gobierno, actuando como un puente directo entre la Presidencia y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La primera gran crisis: El Estrecho de Magallanes

La visibilidad de Bloch se agudizó tras el primer tropiezo diplomático de la administración: el manejo del polémico decreto argentino de 2021 que alude al Estrecho de Magallanes y al Mar de Drake como un «espacio compartido». La crisis expuso fallas de coordinación dentro del propio comité político. Mientras el Ministerio de Defensa y la Cancillería daban señales públicas de que la derogación del decreto estaba prácticamente acordada por vía formal, el presidente Kast optó por un realismo político pragmático en su cita con Javier Milei, desestimando exigirle la firma de dicho documento durante su visita a Chile.

Desde el interior de Palacio han salido a defender con fuerza la gestión del asesor. Argumentan que Bloch trabaja codo a codo con Cancillería, redacta minutas estratégicas y acompaña al mandatario en todas sus giras. «No juzgaría a las personas por los informes de actividades, sino por la función que cumplen», señaló una fuente gubernamental. Desde esa perspectiva, el Gobierno prefiere medir los resultados de Bloch bajo otra métrica, destacando que, a diferencia de la inacción que acusan de la administración anterior, bajo la actual gestión se consiguió por primera vez una declaración conjunta donde Argentina reconoce explícitamente la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes.

La controversia en torno a Eitan Bloch ilustra la delgada línea que separa la efectividad política tras bambalinas del escrutinio de los estándares de rendición de cuentas del Estado actual, un examen que La Moneda deberá cuidar con mayor prolijidad de cara a futuros frentes de política exterior.

 

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