Carta abierta al ministro Quiroz
Señor ministro Jorge Quiroz:
Tocayo, ayer domingo y como todos los domingos me enviaron a la feria y, por un momento, tuve una duda existencial: ¿estaba comprando verduras o me había equivocado de dirección y había terminado en Alonso de Córdova?
Porque los precios ya no parecen de feria. Una lechuga cuesta como si viniera con etiqueta de diseñador; los tomates parecen joyas de colección y las paltas, directamente, deberían venir en una caja de Hermès.
Seguí recorriendo los puestos y la confusión aumentó. Miré unos zapallos y pensé que eran de una boutique de lujo. Después vi el precio de algunas frutas y entendí que, al parecer, el lujo y la alta costura también había llegado hasta acá.
Y ni hablar de la carne. A este ritmo, uno ya no pide un kilo de posta: pide financiamiento.
Ministro, quizás desde La Moneda las cifras se ven ordenadas. Pero cuando uno va a comprar, la economía se mide de otra manera: en cuántas frutas puede llevar, cuántas verduras tiene que dejar y cuánto alcanza el sueldo después de pagar lo básico.
Por eso, la próxima vez que nos hablen de inflación, crecimiento o recuperación, sería bueno acompañar las cifras con una visita a la feria. No hace falta ir a Alonso de Córdova para conocer los precios del lujo.
A veces basta con pasar por la feria.
Porque a este ritmo, ministro, ya no sabemos si estamos comprando un kilo de papas … o una cartera Louis Vuitton.
Atentamente.
Jorge Andaur Vásquez.


