Desde Madrid
Muy poco se habla de las razones que tuvo España para ser Campeón del Mundo de Fútbol 2026. Se prefiere la controversia, las anécdotas, la farándula. Como mucho, algún análisis táctico de juego, la aparición de alguna estrella juvenil, el arbitraje lejos del nivel que lucen los jugadores en cada partido, los fallos -casuales o cometidos ex profeso- en el desarrollo del torneo, la intervención descarada de políticos que quieren ganar protagonismo ajeno…etcétera.
Creo que es de justicia analizar la parte oculta, la verdadera, la sencillamente genial. La preparación planificada, con visión del largo plazo. El planteamiento científico y la formación física y mental de los protagonistas, que son los jugadores. España hizo eso y debemos considerarlo una verdadera lección de dirigentes de verdad, de gobernantes que entendieron la necesidad de apoyar esa planificación. España lo está realizando desde que volvió a la democracia a fines de los años 70. Semilleros en los colegios, con clases de Educación Física en las mallas curriculares de todos. Los clubes deportivos, desde los barrios a la élite del profesionalismo, abriendo puertas a la infancia, a la juventud y a los talentos. Por eso hoy brillan internacionalmente en todos los deportes. Pero, más importante aún, acogiendo a una inmigración y entregándoles las herramientas para que se integren en esta sociedad.
En el fútbol, España consiguió su primera medalla de oro en el Mundial de Sudáfrica, en el 2010. Una camada importante, practicando un fútbol de equipo, llegó a la final y derrotó a Holanda. Pero, esa camada pasó, por ley de vida. Y las autoridades deportivas y gubernamentales idearon la preparación a nivel científico, con el largo plazo a la vista. Y contrataron a un entrenador, Luis de la Fuente, que era más docente que técnico y que nunca dirigió a un equipo de la Primera División. Le entregaron la preparación de las divisiones inferiores de la selección española.
Para hacer breve este relato, les comento los éxitos conseguido por este técnico/funcionario/profesor/psicólogo/padre de muchos jóvenes con talento. En 2015 obtuvo el oro en la Eurocopa Sub 19, en Grecia. En el 2018, Consiguió el Oro en los Juegos Mediterráneos, disputados en Tarragona (España). En 2019 consiguió el Oro en la Eurocopa Sub 21, efectuada en Italia y San Marino. En el 2020 consiguió la Plata, en las Olimpiadas de Tokio. En el 2022 La Real Federación Española de Fútbol le hace cargo de la Selección absoluta. Al año siguiente, en 2023, ganó el Oro en la Liga de las Naciones de la UEFA, disputada en los Países Bajos. En el 2024 ganó el Oro en la Eurocopa disputada en Alemania. Y ahora, en el 2026, consigue el segundo Oro para España en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. Entonces podemos decirlo, sin temor a equivocarnos, que se trata del más exitoso entrenador en la Historia del Fútbol español.
Estudiaba a cada jugador, le sacaba su talento y se lo pulía en el sentido de equipo, integraba a cualquiera que consideraba con posibilidades de triunfar, sin importarle color de piel, registro de club o apariciones en la prensa. Le importaba que cada futbolista se comprometiera con su equipo, aprendiera el juego solidario y la entrega absoluta a las instrucciones recibidas desde la dirección técnica. Les enseñó a no desmayar en los intentos, a no perder la concentración en su trabajo en función del grupo, en mantener la conducta de un deportista integral, sano y con ilusiones.
Esa es la clave fundamental que debemos aprender para hacer del fútbol un deporte sano, necesario y vibrante. Planificación seria, científica, infraestructura digna, adecuada para el objetivo final, y desplazamiento de los elementos tóxicos que se quieran aprovechar del éxito de los jugadores, para obtener réditos económicos personales.
En resumen, España nos deja esa enseñanza, ese ejemplo y esa necesidad. Debemos limpiar de malos dirigentes nuestras instituciones deportivas y debemos abrir la puertas al talento para conseguir que el deporte sea elemento fundamental para el desarrollo libre del espíritu humano.


