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El gran drama de los gobiernos progresistas

Consumidores sin conciencia, liberados sin libertad 

Cómo el Ascenso Económico Sin Transformación Política Reproduce la Esclavitud en Forma Diferente

«El gran drama de los gobiernos progresistas es que lograron sacar a millones de personas de la pobreza a través del consumo, pero no los transformaron políticamente. Creamos consumidores con capacidad adquisitiva, pero no creamos ciudadanos con conciencia de clase.» — Álvaro García Linera, Sociólogo y ex-vicepresidente de Bolivia

LA PARADOJA INQUIETANTE – LA LIBERTAD INCOMPLETA

Álvaro García Linera articula algo que muchos gobiernos progresistas no quieren escuchar: que el éxito económico puede ser simultáneamente un fracaso político profundo.

Porque sacar a alguien de la pobreza no es lo mismo que liberarlo.

Un hombre que gana el doble de dinero pero permanece mentalmente esclavizado a la narrativa del sistema que lo oprime—ese hombre no está libre. Simplemente está en una versión más cómoda de la prisión.

Una mujer que puede comprar más cosas pero no puede pensar críticamente sobre por qué compra esas cosas—esa mujer no es ciudadana. Es consumidora.

Y lo revolucionario en lo que García Linera está diciendo es que los gobiernos progresistas cometieron el error fundamental de creer que la libertad económica produce la libertad política. Que si simplemente das poder adquisitivo, la consciencia política vendrá automáticamente.

Pero no vino. Y ahora millones de personas están en una posición aún más vulnerable que antes: tienen dinero suficiente para ser consumidores leales, pero no tienen consciencia suficiente para ser revolucionarios.

FOCO 1 – EL CUERPO REGULADO POR EL CONSUMO (PORGES Y LA FALSA SEGURIDAD)

Stephen Porges explicaría neurobiológicamente lo que García Linera está describiendo.

El cuerpo que estaba en pobreza extrema vivía en estado simpático perpetuo. Amenaza constante. Vigilancia. Miedo a la inanición.

Cuando ese cuerpo finalmente tiene acceso a consumo—cuando puede comprar comida, ropa, una casa mejor—el sistema nervioso experimenta regulación. Siente seguridad. Experimenta lo que Porges llamaría «acceso a ventral vagal.»

Pero aquí está el problema: que esa regulación es artificial. Es dependiente de sistemas externos que pueden ser removidos en cualquier momento. El sistema nervioso ha sido entrenado a estar regulado por consumo. No por libertad verdadera.

Porges lo entendería: que la diferencia entre verdadera regulación vagal y regulación basada en consumo es la diferencia entre seguridad y acomodación.

Cuando tienes seguridad verdadera—cuando tu sistema nervioso sabe que siempre habrá comida, siempre habrá apoyo, siempre habrá comunidad—entonces puedes estar realmente regulado. Puedes pensar. Puedes actuar. Puedes ser.

Pero cuando tu seguridad depende de tu capacidad de consumir—cuando tu regulación está atada a mercados financieros, a decisiones empresariales, a políticas económicas que podrían cambiar en cualquier momento—entonces no estás regulado. Estás acomodado. Y la acomodación puede ser revocada.

Lo que significa que los millones de personas que fueron «sacadas de la pobreza» a través del consumo están viviendo en una ilusión de seguridad. Su sistema nervioso ha sido entrenado a creer que está seguro. Pero esa seguridad es frágil. Es dependiente. Es controlada por fuerzas que están completamente fuera de su comprensión o control.

FOCO 2 – LA FRAGMENTACIÓN POLÍTICA DEL YO (RUPPERT Y LA CONSCIENCIA DIVIDIDA)

Franz Ruppert describiría lo que está sucediendo como una fragmentación política muy específica.

Hay una Parte Que Vota: Esta es la parte que fue politizada. Que entiende que hay un «antes» (pobreza) y un «después» (acceso al consumo). Que agradece al gobierno progresista que le permitió esta transición. Que vota por ese gobierno cada vez que hay elecciones.

Hay una Parte Que Consume: Esta es la parte que ha sido completamente colonizada por la lógica de mercado. Que trabaja para ganar dinero. Que gasta dinero para sentirse segura. Que mide su vida en términos de lo que puede comprar. Esta parte es fundamental para el sistema económico capitalista. Es, literalmente, lo que hace que el sistema funcione.

Pero hay una Parte Sana Que Podría Estar Consciente: La que podría decir «Espera. Yo estoy trabajando 10 horas al día. Yo estoy comprando cosas que no necesito. Yo estoy en deuda constante. Yo estoy asustado de perder lo poco que tengo. ¿Realmente estoy libre? ¿O simplemente he sido movido a una forma diferente de esclavitud?» Pero esa parte está prácticamente silenciada. Está siendo sofocada por la Parte Que Consume que tiene sed de seguridad a través de comprar.

Ruppert lo entendería: que la consciencia política verdadera requiere integración de partes. Requiere que la Parte Que Consume sea reconocida—no como enemiga sino como estrategia de supervivencia—y que la Parte Sana finalmente emerja con la pregunta revolucionaria: «¿Realmente estoy libre?»

Los gobiernos progresistas no facilitaron esa integración. Facilitaron exactamente lo opuesto: la profundización de la fragmentación. Crearon personas que votan por cambio político mientras viven según la lógica de consumo capitalista. Personas que dicen que quieren revolución pero están demasiado asustadas de perder su acceso al consumo para realmente transformarse.

FOCO 3 – LA NARRATIVA SECUESTRADA (DE CIUDADANÍA A CONSUMISMO)

Lo que García Linera está describiendo es una captura completamente exitosa de la narrativa.

La Narrativa de Libertad Política Verdadera es: «Yo soy ciudadano. Tengo agencia. Tengo poder. Puedo organizarme colectivamente. Puedo cuestionar las estructuras que me oprimen. Puedo ser parte de la transformación radical de mi sociedad.»

Pero la Narrativa que los gobiernos progresistas permitieron que tomara su lugar es: «Yo soy consumidor. Tengo acceso. Tengo poder adquisitivo. Puedo comprar lo que quiero. Estoy viviendo una buena vida. Debo proteger esto. Debo votar por quien me mantenga en esta posición.»

Y esta segunda narrativa es tan poderosa, tan convincente, tan seductora—que ha reemplazado completamente la primera.

Lo que significa que millones de personas que fueron sacadas de la pobreza a través del consumo han sido simultáneamente insertadas en una forma de consciencia que es completamente antitética a la revolución. Que es completamente aliada con las fuerzas que las oprimen.

Están diciendo «no, no quiero cambio radical. Estoy bien. Tengo cosas. Estoy asustado de perderlas. Por favor, déjame en paz.» Y eso es exactamente lo que el sistema capitalista quiere escuchar.

LA GENIALIDAD PERVERSA DEL CAPITALISMO

Lo que es extraordinariamente inquietante en lo que García Linera está diciendo es que reconoce la genialidad perversa del capitalismo: que logró algo que ninguna dictadura brutal podría lograr.

Las dictaduras fuerzan la obediencia a través de represión. La gente sabe que está siendo oprimida. El enemigo es claro. La posibilidad de revolución permanece latente.

Pero el capitalismo—particularmente en su forma «progresista» que permite cierto acceso al consumo—logró algo más insidioso: logró que la gente ame su esclavitud.

Que la gente esté tan satisfecha con su acceso al consumo que no pueda ni siquiera imaginar una forma de vida diferente. Que confunda libertad con poder adquisitivo. Que equipare ciudadanía con consumo.

Los gobiernos progresistas, sin querer, facilitaron esto. Pensaban que al sacar a la gente de la pobreza, estaban cumpliendo su misión. No se dieron cuenta de que simplemente estaban creando una base electoral más amplia para mantener el sistema capitalista intacto.

LA CONSCIENCIA DE CLASE COMO VERDADERA LIBERACIÓN

«Creamos consumidores con capacidad adquisitiva, pero no creamos ciudadanos con conciencia de clase».

García Linera está diciendo que la conciencia de clase es diferente de tener dinero.

La conciencia de clase es la capacidad de ver la estructura. De ver que aunque tienes dinero ahora, eres parte de una clase que es explotada por otra clase. De ver que tu libertad individual no es libertad verdadera si tu clase completa permanece oprimida.

Es la capacidad de preguntarse: «¿Quién se está beneficiando de mi trabajo? ¿Quién posee los medios de producción? ¿Por qué estoy trabajando para enriquecer a otros mientras yo permanezco endeudado? ¿Qué pasaría si mi clase completa simplemente dijera no?»

Esa consciencia de clase es revolucionaria. Eso es lo que realmente amenaza al sistema capitalista. No el hecho de que alguien tenga dinero. Es el hecho de que alguien entienda la estructura y se rehúse a participar en ella.

Los gobiernos progresistas fallaron en cultivar esa consciencia. Cultivaron exactamente lo opuesto: la identificación con el consumidor que tiene acceso. Que ha «salido» de la pobreza y ahora quiere proteger lo que tiene.

EL CICLO DE COOPTACIÓN

Lo que García Linera está identificando es un ciclo de cooptación muy específico:

1. Millones de personas viven en pobreza extrema

2. Un gobierno progresista llega al poder

3. Implementa políticas que aumentan acceso al consumo

4. Millones de personas entran al mercado de consumo

5. Estas personas ahora tienen algo que perder

6. Ahora temen el cambio radical más que desean la revolución

7. Son capturadas electoralmente—votan por continuidad

8. El sistema capitalista permanece intacto, simplemente con una base electoral más amplia.

Y el ciclo es particularmente perverso porque cada ciclo refuerza la narrativa de que «la vida está mejorando.» Que «el sistema funciona».

Cuando la verdad es que el sistema permanece fundamentalmente igual. Solo que ahora tiene más gente inversamente motivada en mantenerlo así.

ACTOS PSICOMÁGICOS PARA RECUPERAR LA CONSCIENCIA DE CLASE

Acto Psicomágico 1: El Reconocimiento de la Ilusión

Si eres alguien que fue «sacado de la pobreza» a través del consumo, permite a ti mismo preguntarte:

¿Realmente estoy libre? ¿O simplemente estoy en una versión más cómoda de esclavitud?

¿Quién se está beneficiando de mi trabajo? ¿Quién posee lo que yo he ayudado a crear?

¿Mi seguridad es verdadera? ¿O depende de sistemas que podrían ser removidos en cualquier momento?

No juzgues tus respuestas. Solo permite que la pregunta emerja. Porque en el momento en que te permites la pregunta, algo ha comenzado a cambiar.

Acto Psicomágico 2: La Pertenencia a la Clase

Deja de pensar en ti mismo como un individuo que «salió de la pobreza.»

Comienza a pensar en ti como parte de una clase que permanece oprimida, aunque algunos miembros de esa clase tengan acceso temporal a más consumo.

Di en voz alta:

«Yo soy parte de una clase. Mi libertad individual no es libertad si mi clase permanece oprimida. Mis hermanos y hermanas que aún están en pobreza—ellos son yo. Mi seguridad está atada a su seguridad. Mi libertad está atada a su libertad».

Acto Psicomágico 3: La Imaginación de lo Posible

Los gobiernos progresistas fallaron en ayudarte a imaginar un mundo completamente diferente.

Dedica tiempo a imaginar: ¿Qué pasaría si la gente tuviera no solo acceso al consumo sino acceso a los medios de producción? ¿Qué pasaría si el trabajo fuera cooperativo? ¿Qué pasaría si las decisiones económicas fueran tomadas democráticamente por toda la comunidad?

No es fantasía. Es consciencia de clase. Es la recuperación de tu capacidad de imaginar más allá del capitalismo.

LA PREGUNTA FINAL

«¿Realmente estoy más libre porque tengo más dinero? ¿O simplemente he sido más efectivamente colonizado?»

Esta es la pregunta que García Linera nos deja. Y es una pregunta que cada persona que ha experimentado la transición de pobreza a consumo debe hacerse.

Porque la verdadera libertad no es poder comprar más cosas. La verdadera libertad es comprender la estructura que te oprime y ser parte de su transformación.

Los gobiernos progresistas fallaron porque pensaban que la primera era lo mismo que la segunda.

Pero no lo es.

MICRO-PRÁCTICA: LA SEMANA DE LA CONSCIENCIA DE CLASE

Esta semana, observa tu relación con el consumo.

¿Por qué trabajas? ¿Realmente porque amas tu trabajo? ¿O porque necesitas mantener tu acceso al consumo?

¿Qué compras? ¿Realmente porque lo necesitas? ¿O porque te hace sentir seguro?

¿Quién se beneficia de tu trabajo? ¿Realmente comprendes la cadena de valor?

Simplemente observa. Simplemente pregunta. Porque la consciencia de clase comienza cuando haces las preguntas que se suponía que nadie debería hacer.

Y una vez que comienzas a hacer esas preguntas, no puedes dejar de hacerlas. Y eso es el comienzo de la verdadera liberación.

 

Humberto Del Pozo
Humberto Del Pozo
Psicoanalista relacional, cientista social y escritor. Facilitador y Director del Centro Bert Hellinger desde 1999.

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