«La cuota Flores», es el mecanismo para defraudar al fisco que utilizó desde el año 2018 y por el cual se investiga a la exdiputada y actual senadora Camila Flores.
Así llamaban los empleados de la congresista al pago que varios de ellos le devolvían sagradamente. Flores los contrataba en la oficina del Parlamento y éstos le debían devolver un monto cada mes, todo en efectivo, denunció C13.
La fiscalía y el Consejo de Defensa del Estado se encuentran investigando el caso, por el cual -en un eventual juicio- arriesga cárcel.
Camila Flores es senadora por la región de Valparaíso y antes fue 8 años diputada por el distrito 6, en la misma región. Pertenece a los registros de Renovación Nacional.
Según una denuncia anónima recibida en la fiscalía de Valparaíso, cita el caso de Julio Alejandro Lillo, quien recibe mensualmente $2.640.939 pesos, de los cuales entrega cada 30 días, en efectivo, $1.800.000 a la senadora, la que los utiliza para gastos personales que también paga en efectivo, señala el texto.
En la operación también participa, según la denuncia, la secretaria de Flores, Yolanda Olfos, gestionando la devolución de dineros de los empleados, entre los que ella misma se encontraría.
La defensa de Camila Flores, a cargo del abogado Luis Masferrer, señaló en el reportaje de C13 que su «representada está disponible para participar en los procesos investigativos si el ministerio público lo solicita, y una vez que tengamos acceso a la carpeta investigativa y podamos conocer el contenido de la denuncia, evidentemente nos vamos a poder pronunciar».
Se estima que en los cuatro años que se desempeñó como diputada, Camila Flores recaudó entre sus empleados 300 millones de pesos, sobre cuyo monto hay trazabilidad bancaria, pues los funcionarios debían firmar una declaración en estas instituciones al retiro en efectivo de los dineros.
Además, están las comunicaciones vía WhatsApp en los teléfonos, las que ya están en manos de la fiscalía.


