En un cierre de gira por Argentina marcado por definiciones de fondo, el Presidente José Antonio Kast envió una señal política contundente al respaldar sin fisuras a su ministra de Seguridad, Trinidad Steinert. El gesto busca no solo desactivar la crisis provocada por la remoción de la jefa de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña, sino también reafirmar que la estrategia de seguridad de La Moneda es un proyecto de largo plazo que «no tiene vuelta atrás».
El escudo presidencial frente al Congreso El espaldarazo de Kast ocurre en un momento de alta tensión, justo cuando el director general de la PDI, Eduardo Cerna, debe comparecer este lunes ante la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados para explicar la salida de Peña. Lejos de mostrar debilidad, el mandatario validó la citación como una facultad constitucional y defendió el actuar de las policías y de su ministra, asegurando que Steinert ejerció plenamente sus atribuciones en un trabajo que calificó de «permanente y comprometido».
Datos contra el relato: La nueva promesa de transparencia Como valor agregado frente a los cuestionamientos de la oposición, Kast anunció una medida inédita: la publicación semanal y periódica de cifras delictuales. Esta «transparencia total» busca que la ciudadanía evalúe el avance de la gestión basándose en datos concretos, reconociendo que el país enfrenta un escenario complejo tras años de lo que el Ejecutivo considera un respaldo insuficiente a las fuerzas de orden.
Seguridad sin «luna de miel» La defensa de Steinert también se produce en un contexto de ruido administrativo, tras revelaciones de prensa que vinculan a asesores de la cartera con irregularidades en el uso de licencias médicas. No obstante, el mensaje del Presidente fue de firmeza absoluta: la prioridad es el control de las cárceles y el combate al crimen organizado, el narcotráfico y la inmigración ilegal, un camino que se recorrerá «sin prisa pero sin pausa».
Con este movimiento, el Gobierno intenta clausurar la polémica interna en la PDI y elevar la discusión hacia los resultados de su plan «Chile Sale Adelante», en un escenario donde la aprobación presidencial se mantiene estable en un 42%, pero con una ciudadanía que aún mira con escepticismo el rumbo económico del país.


