El hombre que alguna vez fue el símbolo de las demandas sociales en Chile hoy yace en una cama de hospital, rodeado de una trama que oscila entre el crimen brutal y la sospecha de un nuevo engaño. Rodrigo Rojas Vade, el exconvencional cuya carrera política terminó tras admitir que fingió un cáncer, fue encontrado inconsciente y ensangrentado en la Ruta 78, marcando el capítulo más oscuro de su ya convulsionada vida pública.
Un hallazgo con tintes políticos Cerca de la medianoche del miércoles, una testigo alertó sobre un cuerpo junto a un vehículo azul en el sector de Melipilla. Al llegar, Carabineros encontró a Rojas Vade con graves lesiones craneales y mensajes políticos rayados en sus brazos con plumón negro: «VIVA KAST» y «NO + ZURDOS». Lo que inicialmente se perfilaba como un secuestro con móvil político ha comenzado a dar un giro radical debido a los últimos peritajes.
Las amarras que siembran la duda La investigación, liderada por la Fiscalía ECOH y la PDI, ha detectado piezas que no encajan en el rompecabezas de un ataque externo. El hallazgo más perturbador ocurrió en el domicilio del exconstituyente: los detectives encontraron en su mochila una bolsa con el mismo tipo de amarras plásticas que fueron utilizadas para inmovilizar sus manos en el lugar del ataque, según informa T13.CL
Aunque se espera un análisis de ADN y de número de serie para confirmar el vínculo, este descubrimiento ha cobrado fuerza en la tesis de un «autoatentado», alejando la causa de la violencia política inicial. Asimismo, se descartó la presencia de acelerantes en su cuerpo; el olor detectado inicialmente correspondía a diluyentes y químicos que Rojas Vade usaba para pintar en su hogar.
El peso de la exclusión social Detrás de la tragedia hay un hombre que no logró reinsertarse tras el escándalo de 2021. Sin empleo formal y viviendo con sus padres en Pomaire, Rojas Vade sobrevivía trabajando como conductor de aplicaciones de transporte. Sin embargo, el acoso digital lo persiguió incluso allí, con campañas en redes sociales que llamaban a «evadir su Uber», lo que profundizó un cuadro emocional complejo y un presunto consumo problemático de sustancias.
La verdad está en su testimonio Lo que se descartó casi de inmediato fue el robo, ya que sus pertenencias y celular permanecieron en el sitio del suceso. Con el exconvencional ya consciente y despertando en el Hospital San Juan de Dios, la justicia espera un interrogatorio clave que determine si fue víctima de una emboscada delictual o si, en un acto de desesperación, intentó recrear una escena de victimización que el país ya no parece estar dispuesto a creerle de buenas a primeras.


