Lo que a simple vista parece una aglomeración de puestos informales en las afueras de la cárcel Santiago 1, es en realidad un punto estratégico donde la seguridad pública se quiebra. Un masivo operativo conjunto entre Carabineros, la Municipalidad de Santiago y la Delegación Presidencial puso al descubierto que el fenómeno de los «toldos azules» en la calle Centenario es mucho más que una infracción municipal; es una infraestructura que facilita el delito dentro y fuera del penal.
La intervención, que terminó con serios disturbios, no buscaba solo despejar la vereda, sino desarticular un ecosistema delictual. Según explicó el delegado presidencial Gonzalo Durán en declaraciones recogidas por la fuente original, La Nación, existe una relación directa entre estos puestos y la logística criminal. “Muchas veces este comercio irregular facilita la comisión de otros delitos. Los denominados peloteros muchas veces actúan en concomitancia con los toldos que aquí se instalan”, advirtió la autoridad, señalando además que el espacio es utilizado para el “microtráfico” de drogas.
Resistencia violenta en una zona crítica
El desalojo no fue pacífico. Los comerciantes y personas de su entorno reaccionaron con ataques directos hacia el personal policial, utilizando objetos contundentes para intentar frenar el decomiso de las estructuras. El balance de la jornada incluyó la detención de un individuo que “agredió violentamente a Carabineros, lanzando proyectiles de gruesa envergadura”, lo que obligó a las fuerzas especiales a reforzar su presencia en el lugar para mantener el control.
Un desafío de largo aliento
Más allá de la limpieza inmediata de la calle, el operativo deja en evidencia la complejidad de recuperar espacios que colindan con recintos penitenciarios de alta sensibilidad. Las autoridades enfatizaron que el retiro de los toldos es solo el inicio de una estrategia que requiere persistencia.
“Este es un lugar particularmente sensible, aquí hay que hacer un trabajo permanente, sistemático, no es una cosa que se va a resolver en un día”, concluyó Durán, subrayando que la meta final es restablecer el orden en los centros urbanos estratégicos de la capital que han sido capturados por la violencia y la informalidad.


