En una operación militar que marca un hito en la lucha contra el crimen organizado internacional, el Ejército mexicano abatió a Nemesio Oseguera, alias «El Mencho», sindicado como el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La caída del fugitivo, por quien la DEA ofrecía una recompensa de «15 millones de dólares», ha desatado una violenta respuesta en diversos puntos de México.
El fin del líder paramilitar Oseguera, un expolicía que escaló hasta la cima del narcotráfico, encabezaba una organización descrita como «uno de los grupos del crimen organizado más poderosos de México y el principal contrabandista de cocaína a Estados Unidos». Según consignó BioBioChile, la confirmación del deceso provino de un alto mando gubernamental citado por The Wall Street Journal, validando el éxito de la incursión militar.
El «capo» era reconocido por su capacidad operativa, basada en «sus sofisticadas tácticas paramilitares y el despliegue de cientos de sicarios bien equipados y entrenados». Gracias a este poder de fuego, el CJNG «controlaba vastas extensiones de territorio, especialmente en su estado natal, Jalisco», manteniendo además una cruenta disputa por el dominio de Michoacán.
Ola de violencia y bloqueos El impacto de su muerte fue inmediato. Se han reportado «narcobloqueos» en estados como Colima, Nayarit, Aguascalientes y Guanajuato. La situación de orden público es crítica, afectando incluso la conectividad aérea con bloqueos en «al menos cuatro aeropuertos de México», entre ellos los de Guadalajara y Puerto Vallarta.
Ante la escalada de tensión, diversas embajadas han emitido alertas para sus ciudadanos y la aerolínea Viva Aerobús solicitó a los viajeros extremar precauciones. Por su parte, la presidenta de México hizo un llamado a la tranquilidad de la población, manifestando que «Debemos estar en calma» ante la contingencia.
Mientras las autoridades mexicanas ofrecían «30 millones de pesos por información que llevara a su captura», el operativo final pone término a la trayectoria de uno de los criminales más influyentes de la última década, dejando al país en un estado de alerta máxima por posibles represalias de sus seguidores.


